Siempre que viene el calor es lo mismo y también cuando llueve y cuando hace frío. El ascensor es el foro que acoge a los transeúntes del arriba y abajo con la misma canción. Ahora es verano y yo mismo no puedo resistirme a, tras un largo y profundo suspiro que revela un estado extremo de fatiga, a la 'Cánción del verano' titulada: 'Uff que calor'.
En ese momento suspiratorio todo el mundo asiente con la cabeza y si el ascensor va muy lleno, es posible que sea así, al menos dos personas toman la palabra. «Este año es muy especial». «Hace más calor que nunca». «Ha venido pronto». Es posible que haya alguno que sepa más porque ha visto el tiempo de la 1 cuando le toca a una señora que lo explica muy bien y el del ascensor, es un forofo de la señora, nos da la vara con las altas presiones y la capa térmica hasta el viernes, por ejemplo.
Lo que quizás no recordamos es que cada día somos un poquito más mayores en todo caso un año más y eso el cuerpo serrano de uno y otra y de otro es más viejo y aguanta menos, digo.
No hace demasiado tiempo, o quizás haga más de lo que yo digo y creo, que no entendíamos el porqué nuestro padre, por ejemplo, dejaba de bañarse con lo bien que estaba el agua. ¡Papá o abuelo, según el caso, no seas miedoso. Ven, es la primera impresión nada más luego está estupenda! Etc. El papá o el abuelo se acordaba -que ya es acordarse- de fulano de tal que se quedó frito de la primera impresión y luego se acordaba que todo el mundo en la misa 'corpore in sepulto' comentaba: «Si estaba muy bien, era un gran deportista». El abuelo sonreía se calaba la gorra y seguía sentado tomándose, eso sí, una cervecita. Cuidado con el Sol que pega. A taparse la cabeza. Buenos días.










