Hacerse mayor duele. En la infancia uno quiere ser mayor para poder conducir su propio coche pero no tiene en cuenta que no todo es tan fácil. Hay peajes: la gasolina, los impuestos, los peligros. Y sólo en la madurez uno advierte que en realidad, el mejor tiempo es el de soñar despierto y tener futuro para eso, para soñar.
Javier Moliner asumirá las llaves de un Ferrari dentro de tres domingos y su 'padre', Carlos Fabra, parece que está dispuesto a dejarle crecer, aunque en realidad no le queda otra. «A mi entender están haciendo las cosas bien», explica el todavía presidente provincial en la entrevista que acompaña a esta información en las siguientes páginas. Pero una cosa es lo que se dice en público y otra, lo que se piensa de verdad.
Fabra ha dejado un partido disparado y cohesionado pero su sombra es muy alargada. Más que el ciprés de Delibes. Pese a todo, el juego público tiene sus propias reglas de juego y entre los dos, padre e hijo, hay cordialidad y entendimiento. Moliner se siente fuerte, con todo el PP a su lado pero no puede olvidar que si es así, a parte de por haberse currado el partido, ha sido porque Fabra ha querido.
Es decir, hasta la fecha el PP en Castellón ha sido lo que Carlos Fabra ha dicho y ha querido. Hasta que Alberto Fabra esté en la Generalitat es cosa del líder provincial que se maneja en el tablero político mejor que en su deporte favorito, el golf.
No obstante, en la actualidad hay un pacto de no agresión entre las partes y una evidente necesidad de Javier Moliner de manifestar su fortaleza. El presidente de la Diputación aprovecha la mínima oportunidad para escenificar su independencia, aunque ha hecho las concesiones necesarias para evitar terremotos internos.
De ahí que uno de los nombres que más suenen con fuerza para ser su número dos después del congreso sea Vicent Sales. Por dos motivos: el primero porque históricamente el secretario general del PP siempre ha sido de Castellón y el segundo, porque tal vez el preferido, Miguel Barrachina, no ha contado con los suficientes avales internos.
Los más afines a Fabra se decantan antes por el edil de Castellón que por el de Segorbe. En las últimas semanas también han sonado nombres como el de Isabel Bonig e incluso la propia vicepresidenta del área social, Esther Pallardó. No obstante, las dos últimas estarían descartadas en principio.
Moliner ha dicho ya en varias ocasiones que en su equipo van a estar «los mejores». Incluso niega la mayor y no considera que haya dos sensibilidades dentro del PP (la facción de la #generación Moliner como se autoproclaman en las redes sociales y la vieja guardia de Carlos Fabra).
Sin embargo, el presidente de la Diputación ha entendido desde el primer momento que uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras. Y si bien no ha tenido reparos en contestar a otros líderes del PP, como su homólogo en Valencia Alfonso Rus, no ha entrado al quite en ninguna polémica con Carlos Fabra.
El todavía líder del PP parece que siempre dice lo que piensa o lo que en ese momento le interesa. De ahí que no hace tantos meses dejara caer que no sabía si iba a optar a la reelección. Pero la reapertura de su proceso judicial, así como los mensajes claros de Alberto Fabra hacia Moliner han despejado el camino al dirigente de las Aulas.







