
Asistentes a la reunión de ayer junto al director del parque, José Segarra, con camisa blanca. / Juanjo Monzó
Voluntarios, pescadores y expertos peinarán cada palmo de la Albufera y las principales acequias que desaguan en el lago en busca del temido siluro. Un dispositivo de emergencia sin precedentes rastrea desde esta mañana todo el enclave natural en busca del también llamado pez gato (por sus enormes bigotes), después de que la semana pasada un pescador capturara un ejemplar de 300 gramos en aguas de Catarroja.
Treinta efectivos y quince embarcaciones supervisarán la zona protegida. La dirección general del Parque Natural, expertos del Ayuntamiento de Valencia y de la Generalitat y pescadores se reunieron ayer para poner en marcha un protocolo de actuación.
Las medidas de control y vigilancia para comprobar si existen más ejemplares de este pez exótico y depredador, una amenazada para las especies autóctonas, pasan por peinar no sólo la zona inundable, también las 26 principales acequias de conexión con el lago. Para ello se trabajará a pie de agua en los términos municipales de Sueca, Sollana, Silla o Albal.
Trampas en el entorno
Para las prospecciones que se realizarán en los próximos días, la Conselleria de Medio Ambiente dispondrá de quince «mornells» (trampas tradicionales), que se colocarán en treinta puntos del parque natural, seleccionados por su proximidad a la zona de captura del primer ejemplar y por los aportes de agua procedentes del Júcar, la posible puerta de entrada del siluro capturado la semana pasada.
Según explicó ayer el concejal de la Devesa-Albufera, Vicente Aleixandre, la aparición de esta especie en el lago podría tratarse de «un sabotaje» y «un acto de mala fe» porque el que lo haya soltado «sabía de la capacidad devoradora del pez».
Si bien, la subsistencia de este pez en la Albufera es «dudosa y poco probable, ya que el lago no alcanza los dos metros de profundidad». Aleixandre quiso, en este sentido, mandar un mensaje de tranquilidad y descartó «cualquier situación de alarma».
Desde la cofradía de pescadores de Catarroja valoran la reunión y la rapidez de respuesta por parte de la Administración para hacer frente al posible avance del siluro.
Las cofradías de Catarroja, Silla y El Palmar tienen ahora una misión muy concreta: contabilizar todas las piezas capturadas durante aproximadamente diez días. «La intención es saber si ha disminuido la cantidad de peces, lo que sería una señal de la presencia del siluro en una proporción más amplia», explican.
Los pescadores también deben determinar las especies que se sacan del lago. De momento, las cofradías todavía no han constatado que la pesca haya disminuido, «seguimos recogiendo más o menos lo mismo», señalan. No obstante, si en algún momento se encontrara otro ejemplar de pez gato el protocolo de actuación tendría que reactualizarse.
Mientras expertos y profesionales salen a la caza y captura del siluro, los pescadores reconocen que todavía quedan cuestiones que les afectan directamente y que suponen también un peligro para la biodiversidad del lago, como la numerosa presencia de cormoranes, aves capaces de devorar cerca de un kilo de pescado al día, o los efectos contaminantes de la pudrición de la paja del arroz en los campos.














