Un hombre juzgado el pasado día 5 de junio por malos tratos acabó ayer a golpes con la vida de su mujer en San Vicente del Raspeig y después se suicidó, supuestamente ingiriendo alguna sustancia tóxica. El presunto asesino, Jorge, un ciudadano ecuatoriano de 43 años, estaba a la espera de conocer la sentencia, pero seguía conviviendo con la víctima en el domicilio familiar, situado en la calle Reyes Católicos. Y eso a pesar de la orden de alejamiento de 300 metros que tenía en vigor, según detallaron ayer desde el Tribunal superior de Justicia (TSJ) de la Comunitat Valenciana.
La consternación se adueñó ayer del vecindario donde Jorge y Bolivia, una ecuatoriana de 40 años, residían hace más de una década con sus tres hijos, dos de ellos menores de edad. Él había perdido su trabajo en Bonnysa recientemente, pero ella seguía empleada en la residencia de la tercera edad Novaire.
Nadie imaginaba que algo como lo ocurrido ayer pudiese suceder, aunque quienes conocían a la pareja eran sabedores de la orden de alejamiento que pesaba sobre el presunto agresor. «Lo llevaban todo en silencio, no comentaban nada al respecto», explicaba ayer una vecina del edificio. De hecho, ayer mismo se les pudo ver juntos paseando al perro sobre las 9 de la mañana. Tres horas más tarde, ambos estaban muertos.
Al parecer, los dos hijos pequeños del matrimonio se encontraban en la vivienda cuando se produjo el crimen, supuestamente en el dormitorio, que el presunto asesino había cerrado con llave. Así, el uno de los menores, de 14 años, habría logró abrir la puerta de la habitación con un martillo. Fue él quien avisó a su hermana mayor, de 18 años, mientras que el pequeño de la casa, de tan solo cinco años «no se enteró de lo ocurrido», relataba ayer una vecina.
No fue hasta hace un mes cuando la presunta víctima comentó a una persona de confianza que había interpuesto una denuncia contra su marido porque le había pegado. Concretamente, Bolivia contó a la Guardia Civil de San Vicente que su marido la había agredido el 13 y el 19 de mayo. Según el TSJ, el 21 de mayo, el juzgado comunicó a la Policía Local las medidas de protección adoptadas hacia la víctima.
El 23 de mayo se celebró un juicio rápido en el juzgado de violencia contra la mujer, pero él se negó a reconocer los hechos que se le imputaban y la causa pasó a un juzgado de lo penal de Alicante. El pasado 15 de junio tuvo lugar el juicio, en el que la mujer declaró contra su marido.
Además, comparecieron varios testigos y se aportaron partes de lesiones, explicaron desde el alto tribunal. La causa quedó vista para sentencia, y la orden de alejamiento seguía en vigor. Sin embargo, el fallo llega ya tarde para la víctima.







