Benjamine Bowers, un antiguo empleado de la firma de ropa Abercrombie & Fitch que quería ser modelo de la marca, ha denunciado a la compañía por un millón de dólares (793.000 euros). Según su versión, durante una sesión de fotos fue forzado a desvestirse y masturbarse frente a la cámara para después salir «más relajado» en las imágenes. El caso es que Bowers accedió a la petición, pero un año después se siente «utilizado» y quiere su indemnización.





