Para presenciar el Gran Premio de Europa y hospedarse en Valencia durante los tres días de competición, un turista se puede gastar desde los 195 euros hasta los nada despreciables 8.100. Todo depende de la elección (y el nivel) del interesado.
Para los que lleven el lujo por bandera no hay duda de que su sitio es el Hotel Las Arenas. A pocos metros del circuito urbano se puede disfrutar de la Suite Presidencial por alrededor de 2.300 euros la noche. Si se conforman con una habitación un poco más austera (pero no mucho), también podrá salir del hotel 15 minutos antes de la carrera y llegar a tiempo al semáforo en verde por un precio 'módico' de 700 euros. Si además de dormir muy cómodo quiere disfrutar de la Fórmula 1 desde la zona noble del trazado, el precio de las entradas para las tres jornadas es de 600 euros, poco menos del salario mínimo interprofesional.
La alternativa opuesta es la Formula Camp. Ubicada en uno de los parkings de la Ciudad de Las Artes y Las Ciencias, la pionera iniciativa ofrece entradas para los tres días más alojamiento por 195 euros. Es el primer año que la organización ofrece esta económica posibilidad.
Tanto para la primera como para la segunda alternativa están exentas las comidas, cenas y demás tentempiés que apetezcan a lo largo de los tres días de estancia. Aquí también habrá extremos, desde los lujosos restaurantes a primera línea de la playa de Las Arenas y Malvarrosa y otros ubicados por el centro de la ciudad hasta aquellos bares que ofrecen menús. También los habrá quienes prefieran el siempre recurrido bocadillo para llevar.
Pero, ¿quiénes apostarán por cada una de las alternativas? Según el director del Hotel Las Arenas, Carlos Boga, la mayoría de los que se hospedan en el lujoso balneario son extranjeros: «El 80% de personas que tenemos aquí durante los días de carrera es público internacional». Al igual que ha ocurrido con el precio de las entradas para acudir al evento, los precios para alojarse no se han incrementado este año: «Durante los dos últimos grandes premios hemos congelado los precios».
A nivel del mar
Aquellos que escojan este lujoso hotel, no será raro que durante la tarde o la noche se crucen con alguno de sus ídolos: «Habitualmente se hospedan con nosotros alrededor de diez pilotos, además de los miembros de sus equipos. Los patrocinadores principales también suelen venir aquí».
A quienes no les termina de gustar eso de ver la carrera en la grada y quieran disfrutar de Alonso, Webber y compañía, pueden hacerlo desde el mar sin necesidad de ser dueño de un barco.
Desde las alturas
Por primera vez desde que nació el Gran Premio de Europa se han facilitado, a disposición de los interesados, diferentes navíos a cargo de la empresa valenciana Illuka Sailing. ¿Y cuánto cuesta? Entre 8.000 y los 45.000 euros, según el tamaño de la embarcación y los detalles añadidos. «El límite de precio y la categoría de la embarcación lo pone el cliente. Tenemos para todos los bolsillos, ya que el tope está en lo que la persona desee en cuanto a niveles de lujo o esté dispuesto a pagar por estas privilegiadas vistas», señalaba la responsable de comunicación de la organización, Mireia Vila. Veleros, barcos a motor o goletas, son algunas de las alternativas ofrecidas a los bolsillos más boyantes.
Una de las perlas ofrecidas es un Ferreti de 28 metros de eslora y cinco camarotes dobles. Aquí podrán disfrutar de la carrera hasta una treintena de personas. Por 35.000 euros se podrá disfrutar de este gran navío. Aunque cualquier particular con posibilidades puede disfrutar de estos yates que están atracados en una de las rectas del circuito y que pasarán a menos de tres metros de distancia, Vila explicaba que el perfil de los clientes que contratan estas embarcaciones «son en su mayoría empresas y lo hacen para invitar a empleados o a clientes, aunque también hay gente que lo hace a título personal porque son unos amantes del mundo del motor».
Estas personas pueden olvidarse de adquirir entradas para asistir al Gran Premio al igual que aquellos que se subirán a algún balcón para ver rodar a los pilotos desde las alturas. En estos casos, también son empresas las mayores clientes de aquellos que deciden hacer un negocio redondo y poner a disposición del mejor postor sus terrazas para no perderse el magno evento.
En las redes ya no circulan tantos balcones anunciados como en los dos primeros años de la carrera valenciana, quizá porque más de uno ya cuenta con sus inquilinos seguros durante la semana del Gran Premio. Sin duda, uno de ellos es la empresa Red Bull que, un año más, ofrece varias terrazas con diferentes decorados en la calle J.J. Dominé. Pero si no es de los afortunados invitados a estos balcones, sí que puede alquilar uno para estos días. En la misma avenida, por 1.500 euros, hay disponible un balcón en el sexto piso con capacidad para ocho personas. Un año más la elección está en sus manos. Y en su bolsillo.





