Mamadou Traore se puso sus primeras botas de fútbol hace apenas unos meses. Tiene 17 años, nació en Mali, llegó a España en patera y está más cerca que nunca de cumplir su sueño: ser futbolista profesional. El Elche lo ha fichado para sus categorías inferiores y le ha puesto sobre la mesa un contrato que incluye formación académica, entrenamientos y mil euros al año para sus gastos personales.
El joven futbolista vive en un piso tutelado de la Comunidad Autónoma de Murcia, que ha sido la encargada de dar el visto bueno al fichaje. Ya el pasado año el Valladolid, recientemente ascendido a Primera División, intentó llevárselo a su cantera, pero los responsables de Servicios Sociales no accedieron ya que las condiciones no eran ventajosas para el jugador.
En las próximas semanas, con el inicio de la pretemporada, dejará el piso que comparte con seis chicos más procedentes de Argelia y Marruecos para comenzar una nueva vida en Elche.
No será la primera vez que su situación de un vuelco. Atrás dejó a sus padres y a sus tres hermanos. Mali es uno de los países más pobres del mundo pero sus desgracias comenzaron con el accidente que sufrió su padre, conductor de profesión. Le cortaron una pierna, por lo que dejó de trabajar y la miseria se instaló en la casa de Mamadou.
Desde que llegó a Murcia tiene dos ocupaciones. La primera pasa por estudiar castellano -que ya domina lo suficiente para defenderse solo- y aprender un oficio. En su caso, el de carpintero. Va cada mañana al centro Columbares de Murcia para que le enseñen a ganarse la vida lejos del deporte.
Pivote defensivo
Pero lo que realmente le gusta es el fútbol. Comenzó a jugar en las calles de Mali, descalzo, y la pasada temporada lo fichó el equipo juvenil del UCAM. Es centrocampista y suele jugar como pivote defensivo. Durante los próximos tres años se formará en las bases del Elche.
Su futuro quedó sellado ayer con la firma por parte del director general de Asuntos Sociales de Murcia, Leopoldo Navarro, y el director de Fútbol Base Elche CF, Pablo Martínez, de un contrato por el que el club ilicitano asume la manutención, alojamiento, estudios y otros gastos para la formación y desarrollo físico del jugador, quien obtendrá una pequeña compensación económica para sus gastos de 1.000 euros por temporada.
Además, el contrato especifica una serie de primas económicas en virtud de los minutos de alineación en partidos de competición oficial con el equipo filial del Elche, y para los casos en los que sea convocado y alineado por el primer equipo del equipo franjiverde.
Para el futbolista, que dice que salió de Mali «para ganar dinero y mantener a su familia», es una gran oportunidad, pero lo superará y no se pondrá nervioso. Porque la etapa más dura de su vida comenzó cuando salió de Mali con dirección a Argelia. Allí vivió tres meses hasta que se marchó a Rabat. Llegó tras varias etapas, la mayoría andando y otras en diferentes coches.
En Argelia trabajó como aprendiz de albañil durante algún tiempo. Después se marchó a Marruecos, otra vez andando. Comía con el dinero que había conseguido en su anterior trabajo y al legar a Rabat, ciudad marroquí, vivió en un piso con otros compatriotas.
Hasta que le llegó el turno de subir la patera con dirección Algeciras. Pagó mil euros por el viaje, dinero que le prestaron y que ahora, con la oportunidad que le da el Elche, intentará devolver justo antes de ganar más dinero para ayudar a su familia, que sigue viviendo en Mali, en plena miseria.




