El rector Manuel Palomar con Alberto Fabra, ayer. / Rafa Molina
No se salvó ningún político o cargo institucional. Uno a uno fueron abucheados a su entrada al Paraninfo de la Universidad de Alicante (UA). La toma de posesión del nuevo rector, Manuel Palomar, congregó a decenas de profesores, universitarios y personal de administración y servicios, que mostraron su indignación al presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, y a toda la comitiva que le seguía. Querían denunciar los recortes y la subida de tasas que sufrirán este próximo curso.
Con cacerolas, sartenes y una pancarta defendiendo la educación pública, Fabra, -junto al nuevo rector y acompañado entre otros, por el vicepresidente del Consell, José Císcar; la consellera de Educación, María José Catalá; la presidenta de la Diputación, Luisa Pastor; y la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo- hizo oídos sordos a la sonora pitada y entró con una sonrisa.
Sin embargo, las referencias a las medidas de racionalización del gasto público no acabaron en el interior del Paraninfo, momento en que los manifestantes se desperdigaron sin registrarse ninguna incidencia. Palomar, quien mostró su agradecimiento al presidente del Consell por acudir al acto, también le reprochó durante su discurso que la subida de tasas -aunque se situaba en «la banda media de la horquilla»- «sigue siendo excesiva». A lo que Fabra le replicó que las universidades públicas de la Comunitat «disponen del mejor sistema de financiación de España». Y, además, dijo que «no vamos a dejar a nadie sin la oportunidad de estudiar», gracias a la política de becas disponible.
Al mediodía, más de 150 personas ya esperaban a la cúpula del Consell convocados por la Plataforma en Defensa de la Universidad Pública. Con lemas como «la universidad no se vende, se defiende».







