Rafael se bajó ayer del metro, como hace una decena de veces cada día, pero no tomó ningún convoy. Una nube de fotógrafos lo recibió como a un héroe. Este jubilado de Torrent se sabe al dedillo paradas, estaciones y minutos de los trayectos. En más de una ocasión ha ayudado a grupos de turistas y despistados a llegar a su destino. Muchas veces, incluso, los ha acompañado personalmente.
El superusuario del metro recibió ayer un reconocimiento por ser el mayor asiduo a la red en el día en el que Metrovalencia alcanzaba los mil millones de viajeros. A sus 74 años, Rafael no para quieto. «Por la mañana me doy varias vueltas, sobre las tres de la tarde me acerco al aeropuerto a ver salir y llegar los aviones porque me encanta. También voy a la playa, al centro... tengo tiempo libre y me gusta viajar y con el bono mensual sólo me cuesta 9.50. Subo al metro unas diez veces al día y me chifla». El bronce en itinerarios, con 1.400 trayectos el año pasado, se lo ha llevado Vicente Sauquillo de Alboraya, un conserje de una finca que toma cuatro veces el metro cada día para acudir a su puesto de trabajo en el centro de Valencia. «Este año, a 31 de mayo, llevo 900 viajes. Tengo una tarjeta anual y es mucho más cómodo venir en metro que en coche. A mi me viene estupendo», decía.
Metrovalencia cumplió ayer 9.298 días de servicio desde que comenzó a circular el primer convoy en la ciudad de Valencia en 1987. En este cuarto de siglo han cambiado muchas cosas. Las 71 estaciones iniciales se han convertido en 133 y de los 87 trenes que comenzaron a circular se ha llegado a 121 unidades, entre trenes, metros y tranvías.
En 25 años, cinco meses y quince días, el número de kilómetros realizados por la red equivaldría a dar 3.591 veces la vuelta al mundo. Las cifras de viajeros también han aumentado considerablemente al pasar de 16,2 millones a 65 millones de personas.
Más de 232.000 viajeros utilizan cada día el metro si es laborable, ya que los sábados la cifra baja a 117.000. La línea 3 es la más utilizada con la estación de Xàtiva a la cabeza y el perfil tipo es una mujer (64%) de unos treinta años, con estudios medios, que utiliza el metro para ir a trabajar.
En octubre de 1988 se abría el primer tramo subterráneo de Llíria y Bétera. Después llegaría la pionera línea 4, la 3 y luego la 5, el tranvía orbital y el sistema de conducción automática en tramos subterráneos. 25 años muy viajeros.













