Marta lleva ocho años como voluntaria de Manos Unidas. Empezó «por casualidad», pero la acción social que desarrolla esta organización la «enganchó» y no puede dejarlo. Dos tardes a la semna acude a la sede de Manos Unidas, aunque cuando llegan las campañas de la organización aumenta el tiempo que dedica. En la organización ha hecho de todo. «Empecé haciendo paquetes», relata. Ahora su cometido es preparar charlas para explicar en los colegios los proyectos de cooperación con otros países que desarrolla Manos Unidas.
Este año entre los escolares de primaria han impulsado los cuenta cuentos «para sensibilizar a los niños con un superhéroe creado por Manos Unidas, Super Pepo». Y con ello Marta ha descubierto que disfruta «como una loca, y cuando un niño de 10 años me dice que es el cuento más bonito que ha escuchado, merece la pena».
Marta no olvida recomendar la implicación en alguna acción social y recuerda que si se quiere «siempre se encuentra tiempo». Recuerda que «la gente está muy sensibilizada y ahora más porque vemos que hay situaciones de necesidad muy cerca».














