El presunto cabecilla de la estafa piramidal destapada por la Policía Nacional, Constantin T., no invirtió en bolsa ni un solo euro de los 2,8 millones que recibió de sus inversores entre febrero y mayo de este año. El dinero iba a parar a una cuenta en Bankia a nombre de este ciudadano rumano que se iba vaciando periódicamente mediante transferencias o compras con tarjeta en comercios. Una mínima parte de ese capital se destinaba a pagar intereses a sus clientes.




