Los funcionarios de la Generalitat deberán acostumbrarse a trabajar a temperatura ambiente. El termómetro no podrá pasar de los 21 grados en invierno, ni bajar de los 26 en verano. Esa es una de las principales medidas con las que el Gobierno valenciano pretende ahorrarse cuatro millones de euros en 2012. Se trata de aplicar la lógica doméstica a la Administración para no encontrarse a fin de mes con facturas de luz inesperadas.
Entre la batería de medidas que se deberán cumplir en los 300 edificios públicos de la Generalitat y de sus empresas públicas y fundaciones, destaca la revisión de las facturas de electricidad y gas, que desde este momento, deberán quedar registradas para controlar su consumo. Además, los edificios que consuman más de 200.000 kilovatios/hora deberán aprobar un plan de gestión en el que se detalle el consumo pormenorizado, en el plazo de cuatro meses.
La Generalitat limitará también el número de luces encendidas para ajustarse a las necesidades reales de iluminación y se apagarán los aires acondicionados y calefacciones entre una y dos horas antes de que finalice la jornada laboral. Se acabó aquello de dejar el aire encendido cuando no hay nadie para que el edificio esté fresco. El apagón llega también a los equipos informáticos. La lógica entra en acción también en este asunto y a partir de ahora quedará prohibido dejar encendido el ordenador y demás equipos cuando no se esté trabajando. Lo mismo que hace el resto de mortales con el piloto rojo de la televisión antes de ir a dormir para no consumir durante la noche. Lo mismo sucederá con los turnos de limpieza, que deberán adaptarse al horario del edificio. Se acabó aquello de que el equipo de limpieza realice su tarea cuando se han ido todos los funcionarios. Su horario deberá ajustarse con un margen de una hora de diferencia con el horario de la jornada.
El plan tendrá asimismo su proyección en los contratos que firme la Generalitat y cualquiera de los entes y organismos integrantes del sector público empresarial y fundacional, de manera que la mejor calificación de eficiencia energética será tenida en cuenta como criterio de adjudicación. Se exigirá una calificación energética mínima de C en la redacción de proyectos de edificios de nueva construcción, así como en el caso de reforma o rehabilitación, y el criterio de eficiencia se tendrá en cuenta en los contratos de suministro destinados a adquirir equipamiento consumidor o transformador de energía .
La Agencia Valenciana de la Energía (AVEN) será la responsable del seguimiento y control de su ejecución, elaborando informes anuales de seguimiento donde se reflejará el grado de cumplimiento y actuaciones ejecutadas, así como las propuestas o medidas correctoras. La Generalitat ahorrará cuatro millones este año y mantendrá un incremento progresivo hasta el 2016, cuando tiene previsto ahorrar 16 millones.



