«Carmina, podría haber sido mucho peor. Imagínate que además le cae la nevera encima». Con estas palabras, familiares y vecinos de una mujer del Cabanyal trataban ayer de consolarla tras uno de los sustos más grandes de su vida. Su marido, Pepe, acababa de precipitarse desde una altura de unos tres metros y medio al hundirse el suelo de la cocina bajo sus pies.
El accidente doméstico se produjo minutos antes de las tres y media de la tarde, en una típica vivienda antigua del barrio, de planta baja y una altura, situada en el número 208 de la calle Reina de Valencia. La casa afectada por el desplome no se incluye en el área de la futura prolongación de la avenida Blasco Ibáñez hasta el mar, pero lo cierto es que la conservación de muchos de estos inmuebles del Cabanyal está en jaque porque los propietarios no pueden hacer reforma alguna en sus hogares, salvo si hay desprendimientos o peligro de ruina.
El matrimonio llevaba años alquilado en la vivienda donde se produjo el siniestro. Pepe, de 67 años, se encontraba en la cocina, situada en el primer piso. «Fue justo al recoger la basura», relataron los vecinos. Ese simple gesto hizo que el suelo se abriera a sus pies «por un pequeño agujero de un metro por un metro». Lo suficiente para que el hombre se colara por el orificio. Acabó en una planta baja, rodeado de algunos escombros, y su esposa dio la voz de alarma asustada por el estruendo.
Al lugar se desplazaron dotaciones de Policía Local y Bomberos. Acceder al punto donde se hallaba la víctima no fue fácil. Pepe ya no estaba en su casa, sino en otra vivienda cerrada y en venta cuya puerta de entrada está en la calle Doctor Lluch, paralela a Reina.
Nada más llegar, los bomberos estudiaron el bloque de edificaciones y evaluaron la manera más rápida de llegar hasta el herido. «Entramos en la casa del hombre y desde el piso superior nos descolgamos a un patio de la planta baja. Aún hubo que romper una reja metálica para acceder al punto donde se encontraba la víctima», detalló Jorge Martín, oficial de bomberos al mando del servicio.
Y allí estaba Pepe. «Confuso y dolorido, pero consciente», describieron los bomberos. Una vez rescatado, un equipo del SAMU se encargó de trasladarlo al Hospital Clínico con una fractura de femur y otra lesión en el brazo. Al cierre de esta edición, estaba pendiente de una intervención quirúrgica por la rotura de un hueso. Al parecer, la causa del desplome fue una vigueta de madera que cedió al inclinarse unos 15 centímetros en una zona de humedades.
La exministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, dictó una orden ministerial en 2009 para evitar el expolio patrimonial del barrio. Se obligó al Ayuntamiento de Valencia a suspender la ejecución del Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Cabanyal (PEPRI). Los vecinos, tanto los que están a favor de la prolongación como los que no la apoyan, llevan meses denunciando que el bloqueo judicial de este tema está llevando a la ruina a los residentes, porque no pueden mantener en condiciones las viviendas.














