Habrá protestas más allá de la provincia de Castellón. El club de la capital de la Plana puede estar muy tocado, con las pulsaciones más bajas de sus historia, pero todavía no está bajo tierra y el albinegrismo no está dispuesto a enterrar los cerca de 90 años de historia, en la que se han logrado gestas muy importantes.
Era algo que estaba previsto, pero ayer se decidió definitivamente. La plataforma SalvemosalCDCS, conformada por todos los estamentos de la entidad (seguidores, trabajadores, veteranos, etc.) se reunió -alrededor de 50 personas- en la plaza Mayor, lugar en el que se concentraron un millar de personas por la misma causa el pasado viernes, y acordaró acudir a Valencia, hasta el domicilio de Antonio Blasco (uno de los dueños del club) para exigirle que venda sus acciones o las ceda a las instituciones.
En un principio, se ha acordado que pondrán diez euros cada uno de los que acuda a la cita para pagar el autobús. En un principio, sólo será un vehículo, aunque dependiendo de la gente que vaya apuntándose podría aumentar el número y, en consecuencia, disminuyendo el coste del viaje. Además, se parará también en Almenara, por si el mandatario se encuentra en el apartamento donde veranea. De momento, se ha pospuesto acudir a casa de Osuna a Madrid, algo que podría decidirse la semana que viene en una nueva reunión.
Lo que sí que se hará es ir mañana al Ayuntamiento y a la Diputación para entregarle a Alfonso Bataller y Javier Moliner todas las firmas que han ido recogiendo. Ayer llevaban más de 17.000, pero esperan alcanzar las 20.000 y así, reafirmar lo que las instituciones ya saben, que el Castellón no está muerto. Asimismo, han solicitado a todos los aficionados que puedan, que acudan también a las puertas de ambos organismos para que todo lo realizado hasta la fecha tenga aún más fuerza visible. Todo ello, si Castellnou sigue sin vender, claro.




