En sus casi 150 años de andadura, Cruz Roja ha lanzado diversos llamamientos para solicitar ayuda en catástrofes naturales internacionales o conflictos bélicos. El agravamiento de la situación económica en España ha llevado a pedir, por primera vez en su historia, la colaboración urgente de la sociedad para paliar sus devastadores efectos. Ayer, la entidad alzó la voz para que se pueda hacer frente a esta emergencia. «Nuestro reto es atender a 37.500 personas más en situación de extrema vulnerabilidad en la Comunitat. Hay gente que lo está pasando muy mal», explicó ayer el presidente autonómico de la entidad, Fernando del Rosario.
Bajo el lema 'Ahora más que nunca', Cruz Roja quiere crear una «ola de solidaridad» entre donantes, socios, empresas y administraciones. El objetivo es lograr «incrementar su contribución económica pero también tratar de que tomen conciencia de donde estamos, que lleve a la indignación y que desemboque en compromiso», señaló.
Esta campaña sin precedentes busca aumentar la asistencia hacia los más débiles, como familias con todos sus miembros en paro, jóvenes desempleados, niños que viven en hogares pobres y abuelos que sustentan a hijos y nietos.
En concreto, la institución se ha propuesto entregar alimentos a 25.000 mayores con responsabilidades familiares. Porque ellos también son víctimas de la crisis. Aunque no pueden perder un trabajo y no suelen tener una hipoteca que pagar, sus descendientes sí sufren situaciones así. «Sobre ellos recae la responsabilidad de atender, con su pensión, a los familiares en paro», explica Del Rosario.
Se trata de una realidad cada vez más habitual. Según el presidente de la Unión de Pensionistas de Valencia, José Sanchis, «ocho de cada 10 jubilados de la asociación mantienen a sus familiares directa o indirectamente». Añade que el 50% de la pensión va para ellos.
Desde Cruz Roja en la Comunitat explican que resulta «muy difícil» detectar las situaciones de necesidades de los más mayores, porque no suelen pedir ayudar. «Es lo que llamamos la pobreza invisible», detallan.
Las atención que requieren estas 37.500 personas en la Comunitat es de primera necesidad. Se trata de familias con nutrición inadecuada e incapaces de hacer frente a los imprevistos. «Por ejemplo el 26% de usuarios no come proteínas tres veces a la semana», indicó. Todos ellos se sumarán a los más de 145.000 atendidos en sus programas de inclusión social desarrollados en Valencia, Alicante y Castellón en 2011.
Tal y como apuntó Del Rosario, «antes la mayoría de los beneficiarios del reparto de alimentos eran inmigrantes pero desde el inicio de la crisis los españoles se han incrementado un 40%».
Según el Boletín de Vulnerabilidad Social de Cruz Roja del mes pasado, el 82% de las personas asistidas por la institución, viven por debajo del umbral de la pobreza (con una renta menor de 627 euros al mes) y la tasa del paro alcanza el 64%. Además, más de la mitad de los desempleados atendidos por la organización lleva más de dos años desempleados.
«El mundo está enfermo y la enfermedad que en Sahel produce hambruna, es la misma enfermedad que aquí causa paro, alimentación deficitaria y desahucios. El hambre del desierto es fruto de la desvergüenza humana, la misma que aquí, por la especulación, hace que mucho sufran», afirmó. Y lamentó que esta realidad «se acepte con normalidad y se piense que no hay otro remedio».
Entre las principales líneas de intervención de la campaña, que a nivel nacional quiere llegar a 300.000 personas, destacan el acceso a la alimentación, la escolarización de niños en dificultades sociales, facilitar condiciones de habitabilidad y cubrir necesidades extremas relacionadas con la vivienda.
En cuanto al empleo, el objetivo es mejorar la inserción laboral de jóvenes en riesgo de exclusión social así como asesorar a los desempleados. De hecho, de las 37.500 personas a las que se quiere atender, 12.000 tienen a todos los miembros de la familia en paro.







