El Ecoparc de Valencia se basta para dar servicio a toda la ciudad. Pese a que desde 2008 ha triplicado su actividad de recepción de materiales, los gestores del recinto no creen que haya llegado ni a la mitad de su capacidad. El Ayuntamiento, que tiene en sus planes la construcción de una segunda instalación, ha decidido que, por ahora, no hace falta acometer esta infraestructura al ir la de Vara de Quart sobrada.
El Ecoparc es una instalación que usan los valencianos mucho más que cuando empezó en 2008. Más del triple de material recibió en 2011. Pero no todo ha crecido. No. La recepción de metales y hierros ha disminuido en 2011 un 20% respecto al año anterior, quedándose en 110 toneladas, repecto a las 130 del año anterior y hasta un 23% respecto a 2009.
La 'competencia' de los buscadores en bicicleta ha restado mucho trabajo a los empleados de la estación que son meros clasificadores de lo que reciben para luego enviarlo a los lugares donde se reciclan o se desechan definitivamente. La gente sabe que dejar los metales en los contenedores es sinónimo de ayuda a los necesitados que a diario criban los contenedores en busca de metal. En vez de llevar esos elementos a la instalación de reciclaje saben que pueden ayudar a un indigente dejándolos cerca de un contenedor. Es cuestión de minutos que uno de ellos pase a recogerlo y se gane unos eurillos con el hierro o cualquier otro metal.
Rápido y abierto siempre
Una visita al Ecoparc demuestra que la instalación se basta por si sola para recibir los materiales. Todos los ciudadanos que entran van directos y sin colas a los lugares donde tienen que depositar sus desechos. Muy rápido. Y eso que desde que abrió sus puertas en 2008 la recepción de materiales se ha triplicado pasando de 2.300 toneladas a las 7.800 de 2011 que es la cifra récord en los cuatro años de trabajo de una infraestructura que pertenece al EMTRE. Pero pese al incremento, el gerente de la empresa metropolitana, Eugenio Cámara, sostiene que el Ecoparc «nunca ha estado desbordado. Tenemos hasta tres líneas de recepción para los productos de mayor demanda. Aquí nadie espera».
Al Ecoparc llega de todo. Hasta una máquina de salón de recreativos, pero lo más normal son los restos de las obras de las casas. Las pequeñas chapuzas. En principio, este es un lugar destinado a los ciudadanos, pero se hace la vista gorda cuando llegan los albañiles con sus furgonetas cargadas: «Se supone que le están haciendo un favor al propietario. Hay un límite que son los 300 kilos de escombros», dice Cámara quien recuerda que ahí no hacen una labor fiscalizadora y que quiere enfatizar que el Ecoparc «es siempre un servicio gratuito. No hay que pagar nada nunca». Además, el horario es amplio y abre 365 días del año, festivos y domingos por la mañana.














