Una campaña de verano «dura y difícil» es lo que han previsto los bomberos de Castellón de cara a los próximos meses debido a las altas temperaturas y a la ausencia de lluvias, que multiplican el riesgo de incendio. Para hacer frente a esta amenaza, el Consorcio Provincial cuenta con unos 600 efectivos, de los que un número importante son personas cuya labor no será retribuida económicamente, ya que la institución ha tenido que suplir con voluntariado los recortes impuestos desde la Generalitat el pasado año.
Así lo explicó ayer en las instalaciones del Consorcio Provincial el diputado de Bomberos, Luis Rubio, quien detalló que la merma de recursos obligó a plantear «una reestructuración del servicio», que se apoya más que nunca en el voluntariado. De hecho, tal y como dio a conocer Rubio, 100 de los 600 efectivos con los que cuenta son voluntarios, por 300 brigadistas forestales -dependientes de la Generalitat- y 200 profesionales.
Por ello, dada la importancia creciente de este colectivo en el cuerpo de bomberos, el diputado pide «reconocimiento para los voluntarios, al igual que ocurre en otros países». «Cumplen una función social como por ejemplo las ONG, en un momento en el que es muy necesario, porque antes lo podía pagar todo la administración y ahora no», explicó Rubio. El máximo responsable del Consorcio manifestó que la plantilla se verá incrementada gracias a las aproximadamente 25 personas que se incorporarán al nuevo parque de bomberos voluntarios de Atzeneta.
En cuanto a la inminente campaña estival, el jefe de la sección forestal, Fernando Kindelan, afirmó que este año se presenta «más peligroso que el anterior», aunque matizó que todavía hay que esperar a ver cómo evolucionan los vientos, factor del que dependerá un mayor o menor riesgo de incendios. «Si soplan del oeste y las temperaturas son muy altas, habrá más peligro», afirmó Kindelan.
El jefe de la sección forestal alertó además de que el abandono de huertos y la existencia de cada vez más solares en los que no se construye debido a la crisis «está incrementando la masa forestal de la provincia, y por ello el riesgo de incendios». Asimismo, alerta de que se ha incrementado el peligro de sufrir un fuego en «zonas de interfaz urbanas»; es decir, espacios vegetales anexos a viviendas, normalmente situadas a las afueras de los núcleos urbanos.
En todo caso, Kindelan destacó que la superficie quemada durante los dos años anteriores había sido mínima, ya que si en 2011 se intervino en 96 incendios que arrasaron únicamente 145 hectáreas, en 2010 la superficie quemada fue sólo de 38 hectáreas.
Tareas de prevención
Para que esta cifra continúe siendo igual de positiva o incluso mejor, el Consorcio ha multiplicado este año su trabajo en tareas preventivas por toda la provincia para minimizar el riesgo de incendios este verano, ya que las brigadas han dedicado más de 15.000 horas de trabajo a limpieza de caminos y cortafuegos, según Rubio.
Ya en invierno, y ante la constatación de que la campaña hídrica iba a ser muy floja, el presidente de la Diputación, Javier Moliner, solicitó a Luis Rubio que se potenciaran las labores encaminadas a prevenir los incendios forestales, según fuentes del ente provincial.
Concretamente, las labores efectuadas han sido limpieza en áreas de cortafuegos, de caminos y de balsas contra incendios; o la colocación de fajas auxiliares en pistas forestales y fajas auxiliares de defensa frente a incendios en urbanizaciones con interfaz urbano forestal. En 2012 se han realizado un mínimo de 400 horas de este tipo de trabajo preventivo por cada brigada, según las mismas fuentes.






