El Ayuntamiento mantendrá la exención de pago del Impuesto de Bienes Inmuebles a los edificios religiosos, sostuvo ayer la alcaldesa Barberá. En pleno debate sobre si las iglesias y conventos deben tributar por dicho impuesto, comentó que suponen sólo el «5% de todos los ingresos por el IBI; el resto corresponden a otras asociaciones y fundaciones». Como informó este periódico, un millar de inmuebles de entidades sin ánimo de lucro disfrutan de esta exención. La primera autoridad local se preguntó la razón de que el PSOE no tomara esta medida en los últimos ocho años de Gobierno de Zapatero, para llegar a la conclusión de que se trata de una cuestión «interna de partido, a Rubalcaba se lo están comiendo y piensa que puede tener con esto algún voto».
Recordó la Ley de Mecenazgo, la de Haciendas Locales y los acuerdos como el Concordato con la Santa Sede, para concluir que si los socialistas quieren cambiarlos «que lo digan en el Congreso».
Otros Ayuntamientos han tomado decisiones distintas al de Valencia. El alcalde de Zaragoza, el socialista Juan Alberto Belloch, dijo ayer que «en los últimos seis meses ha cambiado todo y los ayuntamientos no se pueden permitir el lujo de dar exenciones a nadie», para añadir que «si se dan estas exenciones hay que compensarlas».
En la Comunitat, el Ayuntamiento de Ontinyent aprobó con los votos del PSPV, Compromís y Esquerra Unida cobrar a la Iglesia el impuesto por los locales no destinados al culto, algo que ya está previsto para los casos donde se produce una actividad comercial. La portavoz del PP, Lina Insa, defendió el voto en contra de su formación al indicar que esta exención no es ningún «privilegio» porque se ampara en la Ley de Mecenazgo, que también beneficia a colectivos sin ánimo de lucro como asociaciones culturales y deportivas, sindicatos y partidos políticos con fundaciones. El vicealcalde de Valencia, Alfonso Grau, dijo por último que estas mociones son «fruto del oportunismo político» de los socialistas.














