Roberto Íñiguez ha pasado en dos meses de conquistar la Euroliga femenina, algo que en el baloncesto valenciano sólo había conseguido el maestro Miki Vukovic, a estar en el paro. La noticia de la retirada del patrocinio de la empresa Ros Casares, que tiene como consecuencia la desaparición del primer equipo del club, le cogió en Pontevedra, donde está participando de las actividades paralelas al Campeonato de España Cadete que está disputando, entre otros, el Valencia Basket. El equipo que dirigía Roberto antes de dar el paso al Ros Casares tras la destitución de Hejková. «Ahora mismo soy un entrenador en paro aunque mi situación era especial porque acabé la relación contractual el quince de mayo y aún no nos habíamos sentado a hablar del nuevo», admite el ya ex entrenador del Ros.
El vasco es sincero a la hora de expresar si en su caso particular la continuidad en la Liga Femenina le hubiera supuesto un año más en el equipo «porque tras terminar el contrato decidí esperar al club antes de mover otras opciones. Siempre ha sido mi manera de actuar. El club ya estaba trabajando en la confección de la plantilla, por ejemplo con Erika de Souza, y para mi era un reto seguir un segundo año. Se estaba preparando un equipo más ajustado pero prácticamente montado. Ha sido una sorpresa».
Eso sí, Íñiguez es muy claro a la hora de opinar sobre la manera con la que se tiene que afrontar el baloncesto femenino en Valencia a partir de la decisión de la empresa acerera. «La situación es imposible y nadie ajeno al club ha colaborado. El patrocinador no puede continuar por sentido común. Hablar de abandono es no tener respeto a la familia Ros Casares. Lo que hay que reflexionar es porqué no hay nadie en toda la Comunidad Valenciana que sea capaz de llevarlo adelante. El entorno está dormido y acomodado». Claro y contundente. Y ese análisis debe llevar a un debate «porque sería una lástima y una vergüenza que no hubiera una reflexión colectiva de lo que está pasando. Hay que respetar la decisión de Germán porque es comprensible dada la situación económica. No he hablado con él pero le llamaré para darle las gracias por el trato y la oportunidad que me dio».
El ex técnico de cantera del Valencia Basket pone como ejemplo al proyecto masculino: «Hay que tener ideas nuevas como la cultura del esfuerzo que promueve Juan Roig. Con menos medios se está trabajando mejor y se consiguen más cosas. A Juan le conozco personalmente y es un ejemplo a seguir para la sociedad en todos los aspectos».






