Ximo Puig aceptó la necesidad de combatir de la mano la crisis económica, aunque dijo que no apoyará el plan de reequilibrio del Consell «que privatiza la sanidad pública». Fabra planteó un gran pacto con empresarios, sindicatos y partidos por el empleo. Sobre la reestructuración del sector público, el líder socialista dijo no a las listas negras y a los despidos masivos en las empresas públicas que tengan que afrontar un ERE, pero sí a los despidos «de los altos cargos del PP colocados a dedo». Fabra dijo que la restructuración del sector público se hará siguiendo criterios de objetividad y profesionalidad. «Tenemos que ser muy claros y transparentes», advirtió.





