La tradicional fiesta del Miracle dels Peixets de Alboraya volvió ayer a poner de relieve el problema del asentamiento ilegal rumano que se encuentra a escasos metros de la ermita, en la que ayer se celebró la tradicional misa, y la explanada en la que más de 400 vecinos degustaron las típicas paellas. Una treintena de personas en caravanas malvive desde hace años en esta zona, muy próxima a la desembocadura, sobre unos terrenos propiedad del Ministerio. El Ayuntamiento ha reclamado en varias ocasiones una alternativa. «Hemos solicitado de nuevo una solución que podría pasar por recolocar a estas personas en viviendas sociales y evitar el efecto llamada que tiene una situación así», recalcaron fuentes de la Corporación.







