Después de varios plenos marcados por los cruces de acusaciones, los parones duraderos por las reacciones del público y dos salidas abruptas, antes de levantarse la sesión, de los ediles socialistas, ayer volvió la calma al salón de plenos del Ayuntamiento. Hubo algún enfrentamiento, pero la tensión del ambiente de los meses anteriores se rebajó considerablemente. Tanto, que incluso PP y PSOE demostraron que también saben ponerse de acuerdo.
Empezó el pleno del mes de mayo con los bancos del público llenos, como viene siendo costumbre en este mandato, con visita incluida de un grupo de alumnos de bachillerato del IES Misteri d'Elx. Al poco de empezar la sesión, tanto PSOE como Partido de Elche apoyaban la extinción de la gerencia municipal de Urbanismo y la modificación de ordenanzas del plan parcial de Elche Parque Empresarial.
Además, el Plan de Acción de Discapacidad para los años 2012-2016 también fue sacado adelante con el apoyo unánime del pleno. «Es un gran día», aseguró el edil de Acción Social, Antonio Luis Martínez-Pujalte, que defendió que se trata de un proyecto «sólido y riguroso, y no en una declaración de intenciones». PSOE y Partido de Elche apoyaron la propuesta, pero la socialista María Dolores Asencio matizó que «se trata de una copia del presentado por el CERMI» y lamentó que «no se hayan admitido las propuestas de la oposición».
Y faltaba la mayor sorpresa de la mañana. El PP respaldaba una moción del PSOE en la que se instaba al Consell a una defensa «firme» del Síndic de Greuges antes una hipotética desaparición de la entidad, «como ya ha ocurrido en Castilla-La Mancha y puede ocurrir en otras comunidades», según explicó más tarde Asencio. No corrieron la misma suerte cuatro mociones más presentadas por el PSOE (incluida una de urgencia sobre el pago del IBI a cargo de la Iglesia) ni las dos propuestas del Partido de Elche.
Precisamente, las mociones encabezadas por Jesús Ruiz Pareja supusieron un enfrentamiento entre este y el edil popular Sebastián Polo. El portavoz del Partido de Elche solicitó que se arreglaran 90 pasos de peatones en mal estado en diferentes puntos de la ciudad. «Cada día me decepciona usted más», contestó Polo, que afirmó que una empresa se encargará en breve de adecuar estas señalizaciones verticales y el resto que precisen atención. El mismo enfrentamiento se reproducía con la dotación económica para la agricultura como protagonista. «Cuando empiece a parecerme a usted, recuérdeme que me revise mi comportamiento», dijo Pareja.
El tiempo, protagonista
Las bancadas no vivieron esos momentos de cordialidad durante toda la sesión, aunque el ambiente fue más calmado. De nuevo, la economía y la «herencia socialista» fueron los protagonistas de los enfrentamientos entre socialistas y populares. Emilio Martínez pidió que constara en acta «la inestabilidad» del presupuesto con motivo de las modificaciones de las partidas y la propia interventora de fondos del Ayuntamiento contestó: «Es normal esa inestabilidad cuando hay modificaciones». Manuel Latour remarcó esa postura.
El otro punto de desencuentro fue el tiempo de duración de las intervenciones. «Denuncio el trato desigual a la oposición y ruego que la alcaldesa no pise nuestros derechos», solicitó el socialista Ramón Abad en el turno de ruegos y preguntas. Una petición que poco antes había encabezado Antonio Rodes. «Nosotros tenemos dos minutos y los concejales del equipo de gobierno siete, ocho o nueve», aseguró el portavoz adjunto socialista, que en varias ocasiones se miró el reloj ironizando del tiempo que tenían unos y otros.
El debate sobre el sistema sanitario y sobre las ayudas de la Generalitat también levantó algo de polémica. Tampoco faltaron algunas descalificaciones personales y cuatro solicitudes de comparecencia de ediles del equipo de gobierno que fueron desestimadas. Pero el pleno de ayer evidenció que, a veces, los partidos políticos también son capaces de ponerse de acuerdo.







