Los hosteleros de las Arenas están muy satisfechos con los controles de lucha contra el botellón que desde la pasada semana monta la Policía Local, de jueves a sábado, junto a la playa y la dársena del puerto. El problema es que el escándalo público se ha trasladado a altas horas de la madrugada, ya sin control.
Según los hosteleros, a las seis o las siete, cuando los locales de ocio nocturno cierran sus puertas, grupos de jóvenes se quedan en las zonas ajardinadas y en el mismo paseo marítimo armando escándalo e incluso protagonizando actos vandálicos.
El fin de semana un hostal de la zona sufrió la rotura de uno de sus ventanales. «Sobre las seis de la mañana del sábado me han estampado una botella de cava en el ventanal del comedor, que es de doble cristal para evitar el ruido, y me lo han roto. Creo que no hay derecho», explica Ángel Andreu.
No es el primer incidente. Hace una semana los gamberros rompieron la puerta de entrada de otro local de las Arenas. «Se ve que como a primera hora de la noche saben que están controlados por la Policía, esperan a la salida de las discotecas para hacer de las suyas», añaden los afectados.
Los hosteleros piden que «también se vigile la hora de salida de las discotecas, donde, por cierto, tienen la música puesta a un volumen excesivo y los clientes se nos quejan». Algunos jóvenes, para evitar los controles, se desplazan a beber a la zona de Blocs Platja, cerca de la comisaría de la Policía Nacional. Muchos aparcan en las calle de la Reina y Barraca y cuando regresan por la mañana van vociferando y molestando.















