Del 'Pastora, ¡no ganes!' que supuestamente le lanzaron desde TVE a la cantante y que esta misma desmintió luego, a la más rotunda de las euforias. Nunca se sabra si la alegría post festival de Eurovision es real por el 'éxito' de la interprete española o una curiosa forma de expresar alivio por el hecho de que no llegara una victoria de nuestro país y el consiguiente derroche organizando la gala el año que viene. El caso es que el décimo puesto conquistado el sábado por la noche en el Baku Crystal Hall -el mejor puesto de España desde 2004- le ha sabido a gloria a Pilar Sánchez Luque, más conocida como Pastora Soler (Coria del Río, Sevilla, 1978).
«Estar en el 'top ten' es un triunfo. Era un objetivo soñado y lo he cumplido. He disfrutado tanto sobre el escenario que quería que se pararan los minutos», confesó la intérprete después de actuar sobre el fastuoso escenario de la capital de Azerbaiyán.
El sentido 'Quédate conmigo' de la española cosechó 97 puntos. La cantante sevillana contrarrestó la austera coreografía que la acompañó (crisis manda...) con una interpretación de gran carga emocional y un elegante vestido de corte helénico asimétrico en gasa verde aguamarina, diseño de Cañavate.
La balada fue votada por las audiencias de 18 países y tuvo la máxima puntuación de los telespectadores de Portugal e Israel. Tanto, tanto, tanto disfrutó Pastora Soler sobre el escenario de Baku que ya está pensando en hacer 'doblete': «Repetiría la experiencia, pero no el año que viene».
El exotismo de la cantante de origen marroquí-bereber de Suecia cumplió con los pronósticos de todas las apuestas. 'Euphoria' sueca fue uno de los titulares más repetidos ayer en los digitales y foros de Eurovisión, jugando con el nombre de la canción interpretada por Loreen. Ya a mitad de las votaciones se vio que estaba todo el pescado vendido a favor de la concursante de Suecia, que se llevó el festival con la espectacular cifra de 372 puntos.
Empanadillas en directo
Y eso que las 'Buranovskie Babushki', las abuelas rusas de Buranovo, pusieron sobre el escenario toda la carne en el asador. Casi literal. Su vitalidad y alegría durante el 'Party for everybody' (Fiesta para todos) no se limitó a un bailoteo y sonrísas constantes. Las septuagenarias de los Urales -el resto de participantes rondaba los 30 años- encendieron hasta un horno de leña sobre el escenario y cocinaron dentro empanadillas típicas de su país. Las abuelas desataron el delirio entre el público cuando se pusieron a repartir el suculeto aperitivo entre los eurofans del Baku Crystal Hall. Hasta el mismísimo presidente ruso, Vladimir Putin, felicitó a las 'Buranovskie Babushki' por su segundo puesto. No solo eso. Se comprometió a visitar su pueblo en la república de Udmurtia, sobre todo para comprobar si es cierto lo que hoy en día parece increíble: que en un municipio de 650 habitantes... ¡no hay una sola televisión!
Como Pastora Soler, las abuelas de Buranovo también ven su 'subcampeonato' como un triunfo. Ellas y sus convecinos de Buranovo: las interpretes ya han anunciado que emplearan el dinero del segundo premio para reconstruir la iglesia de su pueblo.






