Carmen Reija*. Es la queja más frecuente en las consultas médicas. Reconocida como una enfermedad específica -mayoritariamente femenina- que resulta incapacitante, dificulta las relaciones sociales, provoca absentismo laboral y disminuye la capacidad de estudio.
Su localización varía: en la sien, alrededor de uno o ambos ojos, en la frente, en la zona lateral del cuello, etc. Cada enfermo describe su propio dolor de cabeza, siendo el médico de familia el que determinará su tipología y tratamiento, pues pueden ser:
-Primarias; una enfermedad en sí misma con síntomas concretos (el dolor de cabeza) y recurrentes: migraña o jaqueca, cefalea tensional y cefalea en racimos.
-Secundarias; en las que el dolor de cabeza es agudo y repentino y se asocia a procesos cerebrales: como consecuencia de la ingesta de alcohol o fármacos, sinusitis, infecciones víricas, ictus, meningitis, etc.
Los factores desencadenantes que debe prevenir son:
-Estrés, por descarga de transmisores cerebrales inductores.
-Ayuno, que induce hipoglucemia.
-Ingestión de alimentos ricos en tiramina (chocolate, quesos curados y embutidos) o con aditivos como el glutamato.
-Consumo excesivo (o el síndrome de deprivación) de cafeína, alcohol o tabaco.
-Sustancias psicoactivas (alucinógenos, cocaína, etc.)
-Trabajo excesivo.
-Uso de material laboral que exige un esfuerzo visual (ordenador, microscopio, etc.).
-Posturas inadecuadas.
-Síndrome premenstrual.
-Ejercicio físico sin supervisión de un profesional.
-Exceso o carencia de descanso nocturno; quienes trabajan por la noche o a turnos alteran su patrón de sueño.
-Exposición excesiva al sol.
Acude al especialista y evita la automedicación, pues una terapia inadecuada afecta a distintos órganos (hígado, riñón, etc.) y cronifica el dolor. Es el médico quien debe plantear el tratamiento que, en algunos casos, será preventivo con fármacos capaces de evitar la aparición del dolor; otros se toman en el momento en que éste se inicia, porque a posteriori no son eficaces, y un tercer grupo deben ser administrados durante días o semanas. Pregunte al farmacéutico, pues hay analgésicos dispensados sin receta que pueden tratar cefaleas suaves (ácido acetilsalicílico, paracetamol e ibuprofeno) adecuados si sigue las pautas farmacológicas.
*Farmacéutica colegiada










