BARCELONA 84
VALENCIA BC 57
| BARCELONA | 84 |
| VALENCIA BC | 57 |
Un Valencia agotado, desconocido y desaparecido regaló anoche el primer punto de la serie de semifinales de la ACB a un Barça infinitamente superior, al que le bastó jugar a medio gas para ganar sin paliativos. Los taronja nunca tuvieron opción y, con el partido perdido ya en el segundo cuarto, se dedicaron a pensar más en cómo afrontar el segundo encuentro del domingo que en remontar ayer.
Ante un Palau blaugrana medio vacío debido a la hora del partido, más propia del fútbol que del baloncesto, el Valencia Basket empezó enchufado, sintiéndose fresco y capaz de dar la sorpresa, pero en menos de dos minutos el Barcelona se encargó de demostrar que esa ilusión era un espejismo. La máquina blaugrana entró en funcionamiento y ya no hubo color.
El 0-6 inicial de los taronja se diluyó rápidamente, para acabar el primer cuarto con un clarificador 23-10. El esloveno Lorbek fue decisivo para la remontada, al firmar nueve de los primeros catorce puntos de los catalanes. El cansancio de los de Perasovic se hacía cada vez más evidente. Con sólo 44 horas para recuperarse del duro encuentro del martes ante el Lagun Aro, el Barcelona llegaba mucho más relajado tras el 2-0 con el que solventaron su serie.
El partido era muy cómodo para los azulgrana, que se permitieron el lujo de reservar a Navarro todo el primer cuarto y parte del segundo. Los taronja no respondían. Claver y Markovic estaban perdidos y no aportaban soluciones al juego colectivo. Con el equipo fundido físicamente y la ansiedad agarrándole los talones, el Barcelona se distanciaba en el marcador en un horrible primer periodo.
Perasovic lo vio negro y pidió un tiempo muerto a los tres minutos del segundo cuarto, pero apenas cambió la decoración del duelo. Los valencianos se topaban una y otra vez con la rocosa defensa del Barcelona, impenetrable para todos excepto para Faverani. El brasileño era el único que mantenía al equipo con vida. Su lucha y sacrificio, a pesar de estar tocado por unas molestias en la pierna izquierda, le convirtieron en el máximo anotador del partido al descanso con quince puntos y 17 de valoración.
Lo que ocurre es que el Barcelona era un ciclón, y cuando se juntaron Mickeal, Navarro, Sada y Lorbek rompieron como quisieron la delicada defensa en zona taronja. Ante tal exhibición y la pasividad del conjunto de Perasovic, no había nada que hacer. La pesadilla no terminaba y aún quedaba toda la segunda parte, ya que los 17 abajo con los que se llegaron al descanso (49-32) no concedían margen para la sorpresa.
Fundamentalmente por las sensaciones. El Valencia se dejaba ir, impotente ante la superioridad de su rival, que hacía las rotaciones que le apetecía, sentando a Navarro sin que el resultado se viera afectado. Los catalanes tenían un partido plácido ante la endeblez de los taronja. Sólo un arranque enérgico de Newley con cinco puntos seguidos puso algo de intensidad en una noche donde la presión y la actitud ganadora brilló por su ausencia. Sin mentalidad, el partido se acabó en el primer cuarto.
El Valencia pensaba en el segundo partido, viendo imposible acercarse en el marcador al Barcelona, superior en todas las facetas del juego. Las figuras taronjas estaban desaparecidas, justo en el partido más importante de la temporada liguera. De Colo fue una sombra de sí mismo, Claver no dio ni una, Pietrus simplemente no estuvo y Rafa Martínez no está físicamente para que le pidan responsabilidades.
Si además Faverani fue reservado, inteligentemente por Perasovic, ante la dura realidad del partido, nada salía bien. Un encuentro desastroso. El rebote era un festival. Las estadísticas son apabullantes para el Barcelona, que fue rey absoluto también en este apartado. La línea interior blaugrana era arrolladora, y sin Faverani, no había rival. Completaron la infamia Taquan Dean, que lo falló todo, San Miguel y Pietrus. Todos ellos acabaron con valoración negativa.
Con el Valencia con los brazos bajados, en el último cuarto el Barcelona, que tampoco quiso apretar, puso el piloto automático y bordeó todo el tiempo una diferencia apabullante de treinta puntos, pero ya daba igual. Lo único bueno es que esto es un play-off y que da igual una derrota humillante, en el siguiente partido hay una nueva oportunidad de igualar la serie y buscar, al menos, disputar dos partidos en La Fonteta para que el camino del Barcelona hacia la final no sea tan fácil.
Ahora Perasovic debe levantar la moral de la tropa. Es verdad que los azulgrana son el mejor equipo y claros favoritos al título, pero ni mucho menos la imagen ofrecida debe ser la de anoche. Mentalmente el Valencia debe cambiar diametralmente, y parecerse a ese bloque que en la Liga le puso tantos problemas al Barça en el Palau, con intensidad, actitud y sacrificio. Las señas de identidad y de raza de un Valencia que seguro no tirará otro partido a la basura y venderá muy cara su derrota en esta serie.





