Un estudio del banco estadounidense Goldman Sachs, señala que tan solo el Grupo Sabadell será realmente resistente a la crisis en toda España.
El informe revela que Sabadell-CAM mejora su previsión de beneficios netos en el ejercicio del 2012 de unos 115 millones de euros. Esta cantidad supone, según resalta el documento del banco norteamericano, un 67% de beneficios más de lo que había vaticinado la propia entidad antes de conocerse las nuevas exigencias de solvencia, aprobadas en el consejo de ministros de hace quince días.
La última reforma del sector financiero obliga a realizar amplias provisiones del ladrillo 'sano' y no sólo de activos tóxicos. En el caso del Sabadell, le corresponde crear un colchón de 412 millones de euros. Banco CAM provisionará otros 176 para cumplir con las nuevas exigencias del ministro Luis de Guindos. Ello no será impedimento, según el banco estadounidense, para que el grupo que preside Oliu sea el único que acabe dando resultado positivo este año.
Los expertos de Goldman Sachs consideran que Popular y Banesto entrarán en pérdidas a final de año mientras que CaixaBank se quedará muy cerca de las pérdidas después de impuestos.
Popular, según el estudio, podría perder 906 millones y 680 Banesto. Sin las nuevas exigencias de capital del Gobierno, las dos entidades podrían haber ganado 181 y 178 millones.
En el caso de La Caixa, el beneficio se reducirá a unos 38 millones en el 2012, frente a una previsión inicial que hizo Goldman Sachs de que ganaría 845 millones.
Goldman Sachs rebaja en su informe la previsión de beneficios de los grandes de la banca. Para BBVA fija un 40% menos de ganancia hasta 1.800 millones, para Santander un 22% hasta rozar los 5.055 millones y para Bankinter un 19% hasta llegar a no más de 85 millones.
Hace unos días, Sabadell-CAM concretó la política de protección de sus activos tóxicos y sanos destinando 312 millones de euros mediante la recompra de bonos de titulización hipotecaria en Holanda.
El Consejo de Ministros aprobó el viernes una nueva reforma financiera que obliga a la banca a aumentar las provisiones sobre los créditos sanos en unos 30.000 millones de euros, al tiempo que les hace colocar sus activos inmobiliarios en firmas externas. Estos 30.000 millones se suman a los 54.000 millones que bancos y cajas de ahorros tienen que provisionar para hacer frente a sus créditos inmobiliarios dudosos.




