El congreso del PP valenciano de este fin de semana ha afianzado la autoridad de Alberto Fabra. Un liderazgo sobre la base del respaldo obtenido en la votación del sábado -774 votos a favor (81,3%) y 177 en blanco (17,8%)- y también sobre la legitimación añadida que supone obtener el apoyo de las bases del partido. Fabra abre una nueva etapa en un PP valenciano que comenzaba a ofrecer síntomas de cansancio, sacudido por investigaciones judiciales y obligado a volcarse en los ajustes económicos para combatir el déficit.
¿Cuáles son las claves del liderazgo de Fabra? Su llegada a la presidencia del PP valenciano ha abierto una nueva etapa en el partido. Su personalidad, todavía marcada por la responsabilidad que ocupó como alcalde de Castellón, dibuja un liderazgo de perfil bajo, muy diferente a los encarnados en su día por Eduardo Zaplana y Francisco Camps. A diferencia de éstos, Fabra transmite una imagen de cercanía, de «persona normal», como él mismo señaló el sábado, que puede contribuir a que el PPCV se desprenda de algunas de las etiquetas que se le han colgado durante los últimos tiempos, como consecuencia de la situación económica y de las investigaciones judiciales que afectan a algunos de sus cargos. Se trata, asegura un dirigente, de volver a acercar el partido a los ciudadanos y a sus problemas, y de no ser considerado como parte de ese problema.
El presidente del partido tiene un nuevo perfil. Y también el secretario general. Fabra sitúa al frente de la organización a Serafín Castellano, un número dos 'de verdad', con mando en plaza y con la orden de ejercer el poder que el partido le ha dado en el congreso. Los congresos provinciales -a celebrar a mediados del mes de julio- y mantener el espíritu de renovación de personas e ideas de este fin de semana son sus retos. Fabra ha perfilado una ejecutiva amplia, ideada para implicar a la mayor parte del partido en el difícil cometido de convertirse de nuevo en un instrumento cercano a los ciudadanos. La ha limpiado de cargos salpicados por investigaciones judiciales y le ha impuesto la exigencia de apoyar al Gobierno para que la dureza de los sacrificios económicos que va a ser necesario hacer no termine pasando una factura electoral.
Esa nueva dirección resuelve un problema histórico, el del encaje de los herederos del zaplanismo. Pero está obligada a hacer frente a otro, el que podría generarse si Alfonso Rus y Rita Barberá mantienen su posición de confrontación. Los congresos provinciales y locales arrojarán pistas sobre la evolución de esas incógnitas.
Fabra llega sin mochilas ni peajes -como proclamó él mismo este fin de semana-. De lo que se trata ahora es de que Castellano se ponga manos a la obra con el horizonte orgánico inmediato, y que el resto de la organización anteponga los intereses de los ciudadanos y la resolución de sus problemas a cualquier debate sobre peleas por el poder en el partido. «Quiero un partido que no busque el voto, sino el bienestar de los ciudadanos», dijo ayer. El PP «priorizará la Comunitat Valenciana sobre el partido» de modo que «su meta no serán las elecciones y los sillones, sino la sociedad a la que debe servir». Durante su intervención, el líder de los populares admitió que toca reconocer los errores cometidos durante los últimos diecisiete años. «Tenemos que saber pedir disculpas y ser humildes», proclamó. «Si nos equivocamos, pediremos disculpas, rectificaremos, y aprenderemos mucho de nuestros errores», añadió.
Fabra convocó ayer a su partido a «la gran cruzada» de demostrar que el coraje y la valentía de sus 142.000 afiliados «pueden dar la vuelta a la crisis», para que los ciudadanos «no tengan que sufrir ni un minuto más» de los imprescindibles esta situación.
En su intervención, el líder popular proclamó que Mariano Rajoy ya ha comprobado que somos los primeros en arrimar el hombro, y también los primeros en reivindicar lo que es justo y lo que esta sociedad se merece: una financiación justa, un reparto equitativo del agua, un apoyo sin fisuras a nuestra cultura, y una apuesta por nuestras infraestructuras, por nuestro Corredor Mediterráneo».






