Una joven pareja es la protagonista de 'Un feliz acontecimiento': drama galo con ribetes de comedia que ofrece una visión intimista de la maternidad, desde el imperioso impulso sexual hasta el deseo de concebir un hijo, pasando por las dudas del embarazo, el propio nacimiento del bebé, el desconcierto y las diversas crisis que surgen en el seno de dicha unión, interpretada con jovial simpatía por Louise Burgoin y Pio Marmaï. Al tiempo, la película describe un cierto desconcierto, así como las sensaciones puramente físicas de una mujer embarazada, con lo cual las lógicas transformaciones psíquicas y los -a veces absurdos- preparativos del alumbramiento también tienen su importancia.
Así que por un lado está el amor incondicional al fruto de ese amor y, por otro, las profundas diferencias que anidan en lo más hondo de la psique del hombre y de la mujer. Es evidente que ella empieza cuando él acaba. Por lo general, el orgasmo es un final para el hombre y un comienzo para la mujer. Mientras él se va a sus cosas, ella empieza su trabajo amoroso, instintivamente, y construye el nido. Sus genes la empujan a crear un hogar para su criatura, su amor. La Naturaleza es así.
Estudios científicos recientes han demostrado que el 50% de las mujeres no echaría de menos el sexo si no lo practicara en los próximos tres meses. El motivo es que lo que los hombres encuentran en el sexo, ellas lo encuentran a través de los sentimientos. Para ellas, las relaciones íntimas son el resultado del amor y, en su cerebro, sexo y amor operan juntos y se compensan. En fin, son las diferentes eternidades del hombre y de la mujer. 'Un feliz acontecimiento' habla de todo ello sin histerismos, sin acritud, conforme pone el acento en el maravilloso milagro del nacer. A la postre, esta discreta película -basada en una novela de Éliette Abécassis- se decanta por el universos femenino y sugiere que, para muchas mujeres, el camino más corto hacia la perfección es la ternura que las impulsa hacia su hijo.






