No se llama Valentino, sino Louis. Tiene 22 años y en tres temporadas en el Mundial de 125cc nunca se había subido al podio. Un piloto del montón. Hasta que la lluvia convirtió la carrera de Moto3 del el Gran Premio de Francia en una eliminatoria constante, con bajas casi a cada vuelta. Héctor Faubel, Miguel Oliveira y Maverick Viñales se cayeron liderando la prueba, y también rodaron por los suelos peleando por las primeras posiciones Fenati, Kornfeil, Salom y Khairuddin, engrosando una interminable lista de hasta 17 pilotos.
Rossi fue el único de los delante que no se cayó, y así se encontró, a ocho vueltas para el final, liderando la carrera con veinte segundos de ventaja después de ver como Maverick se iba al suelo ante sus narices. Y en su país, en su ciudad, pues nació en Le Mans, la tormenta se convirtió en paraíso.
«Han sido las siete vueltas más largas de mi vida, sabía que no podía fallar pero tal como estaba la pista la tensión era enorme», comentó Rossi después de cruzar bajo la bandera de cuadros, llevarse una atronadora ovación de sus vecinos, y estrenar su palmarés mundialista. «Las condiciones eran horribles, pero para mí ha sido el final más bonito: mi primera victoria en mi país, en mi ciudad. Es una locura», decía el piloto francés.
Louis Rossi se llevó el premio gordo, pero los españoles Alberto Moncayo y Alex Rins también ganaron en la lotería de la lluvia, a pesar de rodar durante toda la carrera lejos de los puestos de cabeza. El podio del andaluz es el primero del curso para el equipo Bankia Aspar, pero el del catalán es aún más especial: es el primero en el Mundial, y lo logró con el dedo meñique de la mano derecha roto.
Para el Aspar Team la jornada no fue redonda. Héctor Faubel se colocó a principio de temporada como aspirante el título. Los resultados no vienen acompañando al de Llíria. Ayer estaba realizando una gran carrera, idónea para recargar la moral. Siendo líder se fue al suelo y su esfuerzo se quedó en nada.






