La segunda raqueta del mundo, Maria Sharapova, demostró ayer que es una válida aspirante al número uno, revalidando su reinado en la tierra batida de Roma ante la china Na Li, vigente campeona de Roland Garros. La rusa, además de superar a una difícil adversaria sobre la pista, tuvo que hacer frente a las duras condiciones atmosféricas, que la hicieron jugar bajo la lluvia y llevaron a una interrupción de algo más de dos horas, lo que obligó a que se aplazase a hoy la final masculina entre Rafa Nadal y Djokovic.






