La asociación de vecinos de Favara, en Patraix, celebró ayer una nueva concentración en la puerta de la subestación eléctrica cerrada por la explosión registrada en una de sus salas en mayo de 2007, para reivindicar la petición de traslado de las instalaciones junto al nuevo cauce, en un solar cedido por el Ayuntamiento en el barrio de San Isidro.
El portavoz de la entidad, Tomás Frutos, aseguró que los vecinos «siguen preocupados» por la presencia de la subestación junto a sus viviendas y comentó que han pedido a la Delegación del Gobierno que informe «sobre la actividad de la planta, para saber si efectivamente está fuera de servicio. De momento no tenemos respuesta».
La propuesta de los vecinos es que se construya una nueva subestación junto al cementerio General y que se desmantele la que recae a la avenida Gaspar Aguilar. De momento, indicaron fuentes municipales, no se ha avanzado en la tramitación del primer proyecto, donde hay un conflicto latente desde hace años por las diferencias sobre el tipo de edificio a construir.
Mientras que el Consistorio interpreta que el acuerdo de las nuevas subestaciones en Valencia obliga a que sea soterrada, Red Eléctrica sostiene que al esar alejada del casco urbano, puede ser un edificio sobre la cota de la calle. El gobierno municipal ya ha advertido que no concederá licencia de obras.
Frutos recordó que todavía queda pendiente un recurso judicial sobre la licencia de actividad anulada al Ayuntamiento. «Estamos pendientes de eso desde hace dos años». Los vecinos colocaron un aparato para medir desde un balcón cercano las emisiones electromagnéticas de una línea eléctrica. «Otra cosa es lo que hagan en la subestación, de eso no sabemos nada, por esa razón pedimos que nos informen».













