El asalto a la mascletà el pasado sábado al Ayuntamiento de Valencia no quedará impune. La Policía Nacional continúa las investigaciones para identificar a los indignados que asaltaron el recinto con material pirotécnico y causaron daños en los ordenadores por valor de 6.000 euros y robaron cohetes del espectáculo pirotécnico valorado en 8.000 euros.
Mientras los agentes del Grupo de Información tratan de ponerles nombres y apellidos a los cabecillas que incitaron al asalto, la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, anunció ayer que el Ayuntamiento denunciará a los autores del acto vandálico.
El informe policial sobre los hechos ocurridos el pasado sábado podrían acarrear una sanción administrativa para los dos colectivos organizadores de la manifestación: Democracia Real Ya y Movimiento 15-M. Según la normativa vigente todo acto de protesta autorizado debe tener un equipo de seguridad para evitar graves incidentes como los que tuvieron lugar el pasado sábado.
La alcaldesa de Valencia habló ayer por primera vez de los incidentes del pasado sábado. La edil arremetió contra los manifestantes a los que llamó violentos: «Un grupo de violentos demostrados no puede tener en jaque la libertad de un pueblo, la celebración normal de la cotidianidad. Estamos en un estado de derecho que nos protege y nos apoya en el cumplimiento de la ley con los mecanismos que tiene».
Por eso la alcaldesa anunció que los servicios jurídicos del Ayuntamiento, junto con la delegación de Seguridad están trabajando para «recopilar la información necesaria para apoyar la denuncia que vamos a presentar», dijo ayer a la salida de la rueda de prensa de la fibra óptica.
Barberá ahora tiene la preocupación de saber qué pasó con los petardos robados. «Se pondrán en marcha los mecanismos judiciales -señaló la edil- de cara a esclarecer lo que ocurrió, que sin duda debe pasar por la búsqueda de los productos pirotécnicos». La alcaldesa quiso recordar que las vallas de protección no se cayeron sino que «se tiraron. Y se pisotearon los productos pirotécnicos con una irresponsabilidad máxima».
La alcaldesa quiso hacer una comparación de lo ocurrido el sábado: «Esto es como si decimos que el culpable del robo de una joyería es el joyero por tenerla. No, el culpable es el que entra a robar», dijo para volver a argumentar: «Existe la preocupación por que alguien se crea que tiene derecho, por sí mismo, a incumplir la ley, y que los ciudadanos normales, los que sí la cumplimos tengamos que estar prevenidos: esto no puede ser».
Un grupo de indignados recorrió ayer las calles del centro de Valencia sin autorización para conmemorar el primer aniversario del movimiento del 15-M, en el que volvieron a clamar contra políticos y banqueros y a favor de los derechos sociales. El recorrido de los indignados por el centro político y económico de la capital fue secundada por unas mil personas,.
Un helicóptero policial y varias furgonetas de la Policía Nacional y patrullas de la Policía Local escoltaron a los manifestantes en su marcha por lugares emblemáticos con el IES Lluís Vives, el Ayuntamiento o la Delegación del Gobierno, donde volvieron a pedir la dimisión de su titular, Paula Sánchez de León.
Esta fue una de las acciones acordadas en la asamblea celebrada a mitad de tarde, que ha comenzado con un abrazo multitudinario y un grito de «Feliz cumpleaños al 15M».
A continuación, una cadena humana en la plaza del Ayuntamiento precedió el inicio de la marcha, pacífica y sin incidentes, donde se volvieron escuchar lemas ya conocidos como «no hay pan para tanto chorizo» y «menos policía, más educación».
Al cierre de nuestra edición sólo una docena de personas continuaba en la plaza del Ayuntamiento debatiendo sobre las medidas a adoptar en los próximos días para mantener vivo el 15-M.














