Angela Merkel lo ha dicho bien claro: no piensa pisar Ucrania durante la Eurocopa 2012. Ni siquiera para apoyar a la selección alemana en sus enfrentamientos. Y ha animado al resto de líderes europeos a boicotear los partidos que se celebren en el país báltico. El detonante ha sido la situación de la exprimera ministra Yulia Timoshenko, condenada a siete años y hasta hace unos días en huelga de hambre para denunciar los maltratos que sufre en la cárcel de Yarkov.





