La diadema de María Teresa de Luxemburgo, parece un rascacielos de diamantes. Lenguas anabolenas, al recordar los orígenes cubanos de la gran duquesa, opinan que le da un aire entre Carmen Miranda y una bailarina del 'Tropicana'.
Imaginamos que la espectacular joya estará muy en evidencia en la boda de su primogénito, el Gran Duque Heredero Guillermo, con la condesa belga Stéphanie de Lannoy que se celebrará este otoño.
Esa diadema y muchas más serán sacadas de sus estuches por las primas reales de Europa para la ceremonia, ya que ésta es una a la que nadie dejará de ir, como ocurrió, no hace mucho, con la monegasca.
La familia gran ducal luxemburguesa está emparentada con casi todas las casas reales europeas, entre ellas, la belga, la sueca y la italiana, por ejemplo. Recordemos que la abuela del contrayente, Josefina Carlota era hermana de Alberto II de Bélgica y su abuela, la reina Astrid, era una Bernadotte.
Inciso: mientras escribo esto me acuerdo de 'El Príncipe y la corista', película en la que Laurence Olivier, el regente de un pequeño país centroeuropeo llamado Carpathia, recibía el tratamiento de Gran Alteza Ducal, ante el estupor de la corista norteamericana a la que daba vida Marylin Monroe. Para mas detalles sobre el tema pueden ver la estupenda 'Mi tarde con Marylin' de Simon Curtis con Michelle Williams.
'Les maisons royales', aunque hayan perdido el trono, poseen por lo menos dos o tres diademas en su haber que han salido de los talleres de grandes orfebres como Chaumet, Cartier, Mellerio e incluso Fabergé. El joyero favorito de los zares fue el autor de una que estaba en la colección de la reina María José de Italia, princesa belga también, realizada con unos diamantes que habían pertenecido a la Emperatriz Josefina. Se vendió no hace mucho en Christie´s, alcanzado una cifra astronómica.
SM la Reina tiene varias que han sufrido alguna que otra transformación con el paso del tiempo, incluyendo una realizada por Ansorena para doña Victoria Eugenia, con una gran flor de lis central.
La colección de joyas de doña Sofía es muy extensa, como relató Lord Mountbatten en sus memorias e incluye la famosa 'parure' de rubíes, regalo de bodas del armador griego Stavros Niarchos. El collar puede dividirse, convirtiéndose en tiara, por cierto. La última vez que esto ocurrió fue durante la cena en Palacio en honor de Nicolas Sarkozy y Carla Bruni.
Las diademas no son fáciles de llevar. Recuerdo lo mal que le sentaba una de su parienta la Emperatriz Eugenia de los franceses a Eugenia Martínez de Irujo el día de su boda en la catedral de Sevilla. Parecía que se le iba a caer en cualquier momento.
La semana que viene la casa Sotheby´s subastara en Ginebra una joya que se piensa alcanzará la cifra de dos millones de euros. Se trata de la diadema Murat, propiedad de los descendientes de Carolina Bonaparte y Joaquín Murat, reyes de Nápoles, realizada por Chaumet en platino, diamantes y grandes perlas en forma de pera.






