«Yo les voy a pedir complicidad, igual que lo hice con la Copa América porque era un gran evento para todos y ahora lo pido para que esto salga porque es una inversión muy importante, de las más que pueda haber en Europa en un momento de gran dificultad. Por eso, la filtración de ayer no ha sido especialmente buena para el proyecto».
La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, desveló ayer a los periodistas toda la trastienda de la operación («les contaré hasta lo que pueda», dijo), para que el parque temático de Ferrari aterrice en Cheste, una ubicación con la que Valencia sería la primera beneficiada. En noviembre de 2009, cuando se celebraron las Series Mundiales de Ferrari en el circuito cercano a la capital, fue cuando el expresidente Camps y ella misma lanzaron la primera idea a los presidentes de la marca italiana y el Banco Santander, Luca Cordero di Montezemolo y Emilio Botín, respectivamente.
Y desde entonces no han parado de celebrar reuniones, encuentros de trabajo discretos que han perseguido madurar el proyecto sin que saltara la liebre salvo por el viaje de Camps y Barberá a la factoría de Ferrari en Maranello (Italia). La crisis económica pareció menguar las expectativas del parque, aunque la alcaldesa dijo ayer que ella nunca manifestó que renunciaba a esta multimillonaria inversión.
Eso sí, pidió a todos «mucha prudencia» porque de lo contrario se puede asustar a los inversores, tanto bancarios como al israelí Castro Khatib, cabeza visible del proyecto. «Cuando se ha de mover la inversión hace falta mucha prudencia porque se puede detraer y sería un desastre».
El momento actual de la operación está «bien pero no está cerrado, vamos cubriendo etapas, hay muchas por alcanzar, nos podemos quedar a mitad y eso no es bueno para nosotros».
Prudencia del Consell
En la misma línea se pronunció el vicepresidente del Consell José Císcar, al insistir en que «no hay nada cerrado», además de precisar que la operación no costará «ni un euro» a la administración.
El «día de la foto en el coche», como recordó Barberá, comenzó a fraguarse el proyecto, que desde entonces «ha ido cubriendo etapas». Camps viajó a Abu Dhabi, donde siguió con las negociaciones.
«Hemos trabajado en privado para conocer las dimensiones del proyecto, que por cierto es más pequeño que aquel. Tenemos que lograr la exclusividad para Europa y por eso es importante la complicidad con todos», al recordar las amistades fraguadas durante la Copa América de 2007.
«Después llegó el cambio de presidente y en agosto vine de Xàbia para entrevistarme como Montezemolo, quien vino con su barco a Valencia. Es fundamental mantener las relaciones». En septiembre pasado, Barberá presentó al presidente Fabra a Castro Khatib, en una comida en el Palacio de Cervellón.
En diciembre, en Londres, la alcaldesa aprovechó el viaje invitada por el Valencia para asistir al partido contra el Chelsea. Además de reunirse con Ecclestone, también habló con Khatib. Le invitaron a visitar la ciudad, donde acudió. «Después nos invitaron ellos a cenar a un restaurante tailandés, creo, donde todo picaba mucho». El inversor israelí volvió el 6 de marzo, a una reunión en el Palacio de la Exposición, para asistir después a la mascletà en el Ayuntamiento. En abril fue la última entrevista, todas «de la mano del presidente, con su pleno conocimiento y encargo». Y, para finalizar, pidió de nuevo más «prudencia a todos».





