La acción de Bankia sufrió ayer un nuevo revés que se suma a la pésima evolución en Bolsa que acumula. Desde que debutara el 10 de julio del año pasado a 3,75 euros por acción, los títulos se han depreciado un 40% hasta cerrar ayer a 2,26 euros llegando a bajar durante la sesión hasta los 2,16 euros. El descenso en el día de ayer fue del 4,76% frente al 3,26% que perdió el lunes, día de la dimisión de Rodrigo Rato como presidente.
Una de las consecuencias desde estos descensos es que la capitalización bursátil de Bankia ha descendido hasta los 4.510 millones de euros. La cifra es prácticamente la misma que la que solicitaron las siete cajas que crearon BFA-Bankia. El SIP pidió 4.465 millones de euros al FROB1, un préstamo que se podría convertir en acciones en caso de que se optara por no devolverlo. En este caso, y atendiendo al precio de la acción actual, las participaciones se diluirían a la mitad.
La caída de las acciones de Bankia no es una novedad en la evolución bursátil de la compañía. Tras su debut en el verano pasado, con enormes turbulencias financieras que hicieron, por ejemplo, retrasar la salida a Bolsa de Loterías y Apuestas del Estado, la acción de Bankia logró su máximo histórico. El 2 de agosto logró cotizar a 3,9 euros.
Esas dos primeras semanas de cotización no marcaron una senda alcista en Bankia ya que, progresivamente, los títulos han ido perdiendo valor. El 3 de octubre entró a formar parte del Ibex, un índice que permite a las acciones que lo conforman una mayor liquidez. Esto le debería haber implicado una mayor consistencia evitando grandes desplomes por culpa de pocos inversores ya que en Bolsa más movimiento de acciones asegura una mayor regularidad. De hecho, la acción de Bankia pasaron a ser negociada en septiembre en una media de un millón de transacciones al día frente a los dos millones de movimientos al día de media que logró en el mes de octubre, una vez ya formaba parte del selectivo IBEX. Esta mejora, sin embargo, no evitó la senda bajista en la que no sirvió de ayuda la intervención de su participada Banco de Valencia, la dimisión de Olivas o los resultados de la entidad.
En marzo la acción vivió uno de los momentos de máxima tensión y que ha resultado a la postre más determinante para la evolución bursátil del banco. La acción se acercó a los tres euros y Bankia defendió a capa y espada, es decir, aumentó su autocartera notablemente, con tal de mantener esta barrera psicológica. Las presiones se recrudecieron el 6, 7 y 8 de marzo. Tres días consecutivos con la acción en tres euros sin variación. El viernes 9 de marzo, se anotó un céntimo que lo perdió el lunes siguiente. Ahí acabó la batalla. Aunque el día de San José logró volver a los tres euros el soporte estaba roto y los bajistas, inversores que utilizan mecanismos que permiten ganar dinero si la bolsa baja, habían ganado la batalla.
En ocho meses la acción había pasado de 3,75 euros a 3 euros. Tras esta defensa de la acción, en sólo dos meses, se desplomó nominalmente casi lo mismo, desde los 3 euros a los 2,26 euros con los que cerró ayer.



