Nadie se salva de la crisis, aunque ésta le toque de 'refilón'. Este podría ser el caso de un sector en alza en la provincia como es el del vino que, pese a su poca tradición y envergadura si se compara con otros sectores como el de la cerámica, logra mantener la estabilidad pese a la complicada situación económica.
Los mercados son ahora como mínimo difíciles y las principales consecuencias para las bodegas provinciales ha sido la reducción de las tareas de promoción de sus productos que hasta ahora realizaban a lo largo y ancho de la nación y en algún país europeo, o el hecho de aplazar la solicitud para lograr la denominación de origen.
En el primer caso, la crisis ha obligado a la asociación Vins de Castelló a dejar de asistir a las ferias alimentarias y vinícolas en las que tradicionalmente se presentan los caldos «porque no podemos costear la participación», tal y como aseguraba uno de los representantes de la asociación, Guzmán Orero.
«Por economía hemos decidido dejar de presentarnos este año», explicaba Orero, también propietario de la Masía de l'Olla, asegurando que «estamos en un momento de mucho cuidado y consideración en cuanto al gasto». Les salva, eso sí, el hecho de que «somos bodegas muy pequeñitas y familiares y con esa estructura tan escueta no padecemos los grandes problemas que sufre el sector a nivel general».
Una ventaja a la que se suma el hecho de que «en general el mundo del vino está absorbiendo mucha materia prima y los graneles están a buen precio. Además, hay que contar con que la exportación está en un buen momento y el precio del vino sigue subiendo».
Eso sí, el renombre de los caldos castellonenses no ha logrado todavía un gran nombre fuera de las fronteras y tiene competidores tan duros como las grandes denominaciones de origen españolas como Rioja, Ribera del Duero o Rueda, sobre todo por la juventud de un proyecto que cumple ahora una década de vida.
En este sentido, Orero destacaba el éxito de la iniciativa que, «poco a poco, en los diez años del proyecto Vins de Castelló hemos multiplicado el número de bodegas», pasando de las seis iniciales a las doce que hay registradas ahora.
Es justo ahora, además, «cuando la gente empieza a confiar en nosotros y a encargarnos pequeños cometidos». De hecho, el representante de la asociación vinícola explicaba que «se están consiguiendo incorporar nuestros vinos a eventos importantes como las bodas o las comuniones».
Por otro lado, donde más proyección han alcanzado hasta el momento ha sido en la provincia de Valencia, pese a tener sus propios caldos: «siempre ha habido cercanía y se están moviendo muy bien».
Un primer paso para expandir el mercado y los públicos objetivos mientras las bodegas castellonenses se enfrentan a los dos grandes retos que tienen en el futuro: la denominación de origen y la creación de una feria propia. Y es que ésta no ha podido realizarse todavía «porque no hemos encontrado la fórmula para que sea viable, de todos modos estamos trabajando en ella y, al final, será la ciudadanía la que nos pida más acciones o más producción», alegó Orero.
Durante los próximos años se aplazará también la solicitud para lograr la denominación de origen de los caldos de la provincia. El pasado mes de noviembre los órganos competentes les otorgaron la Indicación Geográfica Protegida, el paso previo para alcanzar nuevos retos de calidad y excelencia.
Al respecto, el representante de Vins de Castelló manifestaba que «estamos muy contentos de haber alcanzado la IGP y en principio continuaremos trabajando así unos años, no creemos que la denominación de origen sea prioritaria en estos momentos».
De este modo, Orero reiteraba que la mencionada distinción «no es un objetivo inmediato porque la IGP nos homologa a otra serie de figuras en Europa y es un punto muy interesante para nuestro equilibrio y futuro. Además, hasta noviembre estábamos en un limbo legal y ahora estamos mucho más tranquilos, legalmente hablando».
En definitiva, el objetivo prioritario de las bodegas es mantener el equilibrio hasta que pase el vendaval y puedan retomarse grandes acciones de promoción, ya sean las ferias o, por qué no, la creación de una ruta enológica.







