En la Huelva de los años 50 había cuatro televisores. ¿Tendrían de verdad uno aquellos vecinos? «Fuimos a su casa a comprobarlo y nos enseñaron un juguetito con forma de tele en el que salían diapositivas de señoritas desnudas». La anécdota es de Jesús Hermida, que tuvo que esperar hasta los años en el colegio mayor para ver un televisor de verdad: «Salía José Luis Uribarri». Hermida es uno de los siete «magníficos» a los que Joseba Fiestras, crítico de este periódico y director del Festival de Televisión y Radio de Vitoria, y Aran-tza Lalinde han entrevistado para su libro 'Cartas y ajustes' (T&B Editores), que repasa los historia de nuestra tele a través de los recuerdos de los imprescindibles.
Y vaya si lo es Hermida, que hasta creó una escuela de 'chicas'. Pero que no se lo menten, que le resulta «una ofensa». Su actitud no era paternalista: «Les decía tres cosas: no imites a nadie, como malgastes tu primer minuto de televisión te echo a patadas y nunca olvides que tu triunfo será mi triunfo». El periodista viaja en el tiempo al 20 de julio de 1969. El hombre ha llegado a la Luna y a él le toca contarlo... Casi nada. «Al terminar me tumbé en el suelo y me quedé mirando al cielo». Los recuerdos de cuarenta años de profesión los resume Jesús en cuatro horas de charla con los autores. En el libro son 20 páginas, y Hermida no necesita más: «Es un maestro, un caballero. Nos mandó una carta manuscrita de agradecimiento y la voy a enmarcar», cuenta Fiestras.
Lo que se le olvidó a Hermida se lo contó María Teresa Campos, presentadora de la tele por accidente, quién lo diría. Un hermano suyo hacía un programa de radio de esos con público y organizaba pruebas con concursantes. Y una niña María Teresa salió a competir. Al directivo de la radio le hizo gracia (a su hermano Paco no tanto) y tomó nota de lo bien que leía la chiquilla. «Cuando venían visitas mi abuelo decía: 'Darle a la niña un periódico y que lo lea'. Como si fuera un monstruito», evoca la presentadora. Luego le dejaron probar en la tele: «Uribarri me llevó de jurado a 'Aplauso' y le puse un cero a Poty», recuerda entre risas. Lo del reinado de las mañanas ya es historia conocida. Pero, ¿de verdad que hubo una feroz pugna de reinas? «La guerra fue más mediática que real... Ahora estamos bien», asegura Ana Rosa Quintana en 'Cartas y ajustes'. Fiestras y Lalinde 'asaltaron' a la presentadora de Telecinco después del programa de la mañana. Se quitó los zapatos -«estos tacones me están matando»- y se puso a charlar. «Ana Rosa destila glamour, pero es muy cercana. Y una periodista de raza», la describe Fiestras.
El adjetivo se queda corto con Jon Sistiaga, el reportero de la guerra, el de los documentales para unos pocos. No cuenta anécdotas divertidas, sino historias tristes, como la del cámara José Couso: «Murió en mis brazos, eso te marca de manera ya absoluta». Ha visto tanto, que nunca se ha despojado del miedo: «Es el compañero fundamental para regresar vivo, es el que te dice que no te asomes por esa esquina. Yo no voy a dejar de ver a mi hija por ser más valiente que nadie».
Y lo de Sardá también fue valentía. Porque una cosa era dar «la hora y la temperatura» en la radio y otra mostrarse en la tele. Más que mostrarse, se exhibió, porque con 'Crónicas Marcianas' no tuvo rival: «Lo peor era el horario. Yo me acuesto a las once y me levanto a las seis. En ocho años dormí un mes y quince días menos». Y, de repente, renunció a la gloria marciana: «Estaba cansado de vivir en libertad condicional, agotado. No tengo vocación ni ambición».
El papel de Gonzalo de Castro
Y no le falta ninguna de las dos a Mikel Lejarza, «el sabio de la tele», como le define Joseba Fiestras. El directivo que apostó por 'Gran Hermano' y que supo marcharse a tiempo (o antes): «Aquello era insuperable, había tocado techo. Hablé con Vasile y le dije que me iba. Se quedó blanco», cuenta el actual responsable de Antena 3 Films.
Daniel Écija también sabe lo que es vaciarse con un proyecto. El director de 'Médico de familia' cuénta en el libro cómo «a las tres de la mañana» cambiaba los pies del guión y reescribía los textos, para enfado de algunos actores veteranos, que ya se habían aprendido el otro. Écija es uno de los artífices de nuestra ficción... y un caza talentos: «Gonzalo de Castro era auxiliar de producción en 'Siete Vidas'. Necesitábamos un figurante con frase para un papel en el bar. No quería hacerlo, pensaba que no valía. Casi a empujones dijo la primera frase y nos sorprendió la gracia que tenía». La anécdota viene en la página 62, pero son 195... Anécdotas, muchas más.





