El Sevilla ganó 5-2 y dejó tocado al Rayo, que deberá ganarse la permanencia en casa contra el Granada, en un choque donde los sevillistas se desquitaron del derbi perdido ante el Betis y que tuvo la emotividad final del adiós de Kanouté, despedido con la mayor de las ovaciones por su afición. Sin Javi Fuego ni el exsevillista Armenteros por lesión, el Rayo llegó al Sánchez Pizjuán jugándose la vida, al marcar la frontera con el descenso, pero no por ello salió desde el inicio a por el partido porque los madrileños empezaron sin prisas, tímidos y dominados por el Sevilla, que sería una apisonadora.