La crisis aprieta; la globalización, las nuevas formas de ocio... todo aprieta. Y el ebook, también. La Comunitat es la región española donde más pesa la edición digital sobre toda la producción editorial. Uno de cada tres textos valencianos publicados en 2011 se hizo en este formato, según el Ministerio de Cultura, que en marzo emitió un informe que advertía de que «la llegada de Apple, de Amazon y el avance de la industria del libro en su estrategia digital, en especial en los últimos meses, hacen de la oferta y su distribución uno de los temas de mayor trascendencia».
Los libreros no niegan algunas ventajas al libro electrónico. «Si se pierde vista, o no se puede levantar peso, o se hace un largo viaje, el ebook permite aumentar la letra al gusto, pesa poco y es fácil de transportar», admite Gloria Mañas, presidenta del Gremi de Llibrers de Valencia, institución que organiza la Fira del Llibre en Viveros que arrancó el 26 de abril y finaliza hoy. No obstante, en la balanza de los libreros pesan más los defectos que las virtudes en lo referente al ebook.
Sensaciones. «El papel transmite más el mensaje y, por tanto, la emoción. Además, el objeto en sí mismo también aporta cosas, como el olor de la tinta y el papel o el tacto de la encuadernación», explica Mañas, una idea que comparte Tica Gaspar, de la librería El Puerto: «Cada libro, como cada persona, es un mundo, y está editado de una manera, en un tamaño, una encuadernación, y eso también forma parte del espíritu, del alma de lo que se lee, junto al tácto, el olor...».
Argumentos también sobre las sensaciones físicas y filosóficas aporta Miguel Morata, desde la librería Primado. «El libro se toca, se posee, es un objeto, un fetiche y por tanto, algo sobre lo que uno puede proyectar sus sentimientos. Hay libros amables, adorables, y otros no, pero ahí están», explica Morata. «A pesar de lo que se anuncia y los avances tecnológicos, para mí, el libro es más cómodo para la vista», indica Juan Pedro Font de Mora, de la librería Railowsky.
Trascendencia. Los libros sobreviven a sus dueños. Son heredables, lo que les aporta un valor tanto en conocimientos como contante y sonante. «Se puede legar una biblioteca, con todo lo que eso conlleva de transmisión cultural, además de la responsabilidad que implica saber que algún día, lo tuyo será de tus hijos, o ha sido antes de tus padres», explica Gaspar, un argumentario sobre el que incide Morata, porque un libro «está ahí, no es virtual ni se guarda en una nube o en un disco duro fácilmente dañable, es perdurable».
Concreto. «Cuando compras un libro tienes más factores que deciden la compra, puedes ojearlo, comprobar cómo está escrito. De otra manera, compras a ciegas», señala Mañas. «Es algo concreto, y por tanto, puedes formate una opinión previa sobre él», señala Morata.
Independencia. Aunque el ebook pesa menos, una de sus ventajas como compañero de viajes, Font de Mora tiene sus dudas: «Dependes de la energía eléctrica, y esa dependencia es peligrosa cuando no te conformas con leer sólo un rato».
Fácil de leer y más fiable. «En una de nuestras especialidades, el libro de fotografías, el ebook ni siquiera es una opción», explica Font de Mora, de Railowsky, para quien el libro digital «daa problemas cuando que el lector quiere volver atrás en la narración». Mañas advierte de que «si es una novela histórica, con sus mapas, o un libro ilustrado, el ebook aún no es rival para el papel. Y, además, durante su compra no dispones del consejo del librero, de alguien de quien te fías».






