El grupo BFA-Bankia cerró su primer año de existencia con una exposición al 'ladrillo' de 37.517 millones de euros frente a los 42.390 millones de créditos concedidos en 2010 a la construcción o la promoción inmobiliaria por el conjunto de cajas que forman el grupo, entre las que se encuentra Bancaja. Pese a haber reducido en casi 5.000 millones la financiación inmobiliaria respecto al año anterior, el porcentaje de créditos dudosos o con riesgo de impago ya alcanza el 47,6%. Si además de esos créditos se tiene en cuenta la cantidad de activos adjudicados -suelo e inmuebles que se ha tenido que quedar por impago-, el volumen de activos problemáticos casi se sitúa en 31.800 millones de euros.
Así consta en los resultados consolidados de 2011 que el grupo remitió a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) cuatro días más tarde del plazo establecido para hacerlo y sin auditar. Al respecto, la entidad precisó mediante un comunicado -enviado diez horas después de la publicación del hecho relevante- que las cuentas fueron depositadas físicamente el 30 de abril, último día para hacerlo, en el registro de la CNMV.
El BFA explica en su nota que la CNMV no publicó las cuentas porque la «configuración» de la información remitida por la entidad financiera impidió utilizar el «sistema informático preceptivo» para hacerlo. El regulador bursátil solicitó entonces a la matriz de Bankia que publicara sus cuentas y las de sus matriz mediante un hecho relevante, pero la «extensión y configuración técnica del documento» le impidió hacerlo hasta el pasado jueves por la noche.
Sobre el hecho de que sus cuentas consolidadas no lleven la firma del auditor, en este caso Deloitte, la entidad financiera que preside Rodrigo Rato argumentó que la firma ha pedido más tiempo para acabar de revisar las cuentas, un proceso que se desarrolla «con total normalidad».
En el punto de mira
El hecho de que la entidad remitiera sus cuentas tarde y sin auditar disparó las especulaciones a lo largo del día de ayer, ya que el grupo BFA-Bankia está siendo señalada desde varios estamentos como el principal problema para el saneamiento del sistema financiero. La semana pasada, el FMI emitió un informe en el que, sin citarlo, instaba al banco a mejorar su balance su gestión y su gobierno corporativo, mientras que el banco de inversión Goldman Sachs advirtió esta misma semana de que su solvencia podría caer por debajo del mínimo exigido el próximo año precisamente por el lastre inmobiliario.
Al cierre de 2011, el grupo BFA-Bankia tenía 37.517 millones de financiación con el sector inmobiliario. De ellos, 10.564 millones de euros tenían carácter dudoso (un 36,5% más que en 2010), mientras que los subestándar se redujeron un 18,6%, hasta 7.283 millones de euros. Las dotaciones específicas para cubrir posibles pérdidas derivadas del total de sus créditos al ladrillo superaron ligeramente los 7.000 millones.
Los activos fallidos se situaron en 1.748 millones de euros a cierre de 2011, un 22% menos que los contabilizados en el ejercicio precedente. Según los últimos datos del Banco de España, los activos problemáticos del conjunto del sistema financiero español por su exposición al ladrillo se elevan a 184.000 millones de euros por lo que BFA acumula el 17,2% del total.
Por lo que se refiere a los activos inmobiliarios adjudicados, la matriz de Bankia dispone de un total de 9.081 millones de euros, cifra a la que se suman otros 4.867 millones de euros de correcciones del valor por deterioro, lo que eleva la cifra total a 13.948 millones.
Sumados los activos adjudicados y los créditos en situación de riesgo -dudosos o con posibilidad de impago-, los activos problemáticos de la entidad rozan los 31.800 millones. De ellos, cuenta con coberturas por valor de 11.900 millones de euros.
Según las cuentas remitidas por la entidad a la CNMV, la morosidad del crédito al sector inmobiliario se incrementó diez puntos, del 18,2% al 28,1%, mientras que el porcenaje de mora del conjunto de créditos concedido por el grupo se situó en el 8,66% al cierre de 2011.


