Madres en solitario. Lo que antes era puntual, casi anecdótico, hoy es una realidad más. Una de cada 10 mujeres que acuden a las clínicas de reproducción asistida en la Comunitat no tienen pareja. «Cada vez es más frecuente», admite la doctora Carmen Calatayud, presidenta de la Asociación Nacional de Clínicas de Reproducción Asistida (Anacer).
Se trata de mujeres con un estatus social medio-alto, una posición laboral estable y más de 36 años de edad. «Son personas muy seguras de sí mismas y valientes», afirma la experta.
María cumple este perfil. Sin pareja, tiene 40 años, trabajo fijo y unas ganas enormes de tener un hijo. «Hasta ahora no he encontrado a un padre que me convenciera y no me he decidido con ninguna de mis parejas anteriores. Aunque estoy soltera creo que ha llegado el momento de ser madre», explica.
Para ello, esta profesora de Secundaria acudió en octubre a un centro privado de reproducción asistida. «Es una decisión que tengo muy pensada y clara», afirma. Tras la primera toma de contacto, comenzó un proceso que hoy sigue adelante. Le extrajeron un óvulo y fecundaron tres embriones. Uno ya se lo han implantado y los otros dos están congelados.
En Crea, la clínica de reproducción en Valencia de la que es codirige la doctora Calatayud, la afluencia de las mujeres solas que quieren ser madres se ha duplicado en los últimos dos años. Del 5% de 2009 al 11% en 2011. «En otros centros incluso se triplica», matiza.
¿A qué se debe este notable incremento? La experta señala varias causas. «Este aumento se explica que la posibilidad de que una mujer quiera tener un bebé sin la figura paterna es cada vez más natural y normal. La sociedad está cada vez más abierta. A ello se suma el impulso de internet y las redes sociales, donde se encuentra mucha información sobre esta posibilidad».
En cuanto a las técnicas que se utilizan, depende de la edad. Si la mujer es joven, menor de 35 años, «la ovulación suele ser buena por lo que suele practicarse la inseminación intrauterina, con semen de donante». Consiste en controlar la ovulación de la futura madre, introducir el semen en la matriz, previamente mejorado. A partir de los 35 años, suele utilizarse más la técnica de la fecundación in vitro. «A partir de los 40 lo normal es recurrir a óvulos de donantes». El 70% de las mujeres que acuden a estos centros tiene más de 37 años. Y casi tres de cada 10, más de 40.







