La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, volvió a enviar ayer un mensaje con destino al Palau de la Generalitat. La dirigente del PPCV y uno de los principales referentes del partido proclamó su «lealtad» hacia el PP y hacia quien lo representa, en este caso su presidente Alberto Fabra. E incluso constató que éste tiene todo el derecho a elegir a la persona que considere más adecuada para ocupar la secretaría general del partido -en la práctica, el encargado de llevar el día a día de la organización y el puesto más destacado del nuevo organigrama que saldrá del cónclave de dentro de quince días en Alicante-.
Pero a continuación, Barberá advirtió de que ese hecho no implica que nadie pueda adueñarse del partido o que cualquier encuentro con otros dirigentes populares deba interpretarse como una conspiración contra el líder del PPCV.
La alcaldesa se refirió explícitamente al almuerzo que ella misma mantuvo el pasado lunes con el presidente provincial de los populares, Alfonso Rus, y con los respectivos números dos de ambos, Jorge Bellver y Vicente Betoret, respectivamente. Una cita en un restaurante del centro de Valencia con el horizonte de la celebración del congreso regional de los populares, los días 19 y 20 de mayo en Alicante. Y en pleno debate respecto a cuál será la propuesta de Fabra para ocupar la secretaría general -el presidente tiene en el conseller de Gobernación, Serafín Castellano, a su opción preferida, aunque ese nombre despierta recelos entre algunos de los barones del partido, incluidos la alcaldesa y el propio Rus-.
Barberá aludió a esa reunión, y lo hizo para quitarle el carácter secreto o conspirativo que desde algunos ámbitos cercanos al Palau de la Generalitat se le ha tratado de atribuir, precisamente con el debate orgánico en plena efervescencia. Textualmente, la alcaldesa reclamó «la libertad para poder comer con quien considere conveniente en el momento que considere conveniente sin tener encima la amenaza» de que pueda ser tachada de «conspiradora».
Para demostrar que esa cita no tenía tal carácter secreto, la alcaldesa explicó que (tal y como adelantó este periódico) el propio presidente de la Generalitat y líder de los populares valencianos era conocedor del encuentro. «Una hora y media» antes de que se produjera, relató, y para evitar «otras interpretaciones» llamó personalmente a Fabra para comunicarle la celebración de esa reunión con Rus y con otros cargos del partido. «Solamente sé moverme así, en el (camino) de la lealtad, en el de la responsabilidad y en el de la libertad», remarcó. La llamada de Barberá a Fabra -corroborada por otra fuente del PPCV conocedora de los hechos- no sólo eliminaría el carácter secreto del encuentro, sino que también ampliaría el círculo de conocedores del mismo, y por lo tanto, el de posibles filtradores de la reunión.
La alcaldesa insistió en proclamar su lealtad hacia el PP valenciano, y constató que esa ha sido una de sus guías. «Siempre he sido leal con el PP, con ese proyecto nuestro que es de todos», dijo. Y remachó: «El proyecto del PP es de todos, no es de nadie en particular. He sido leal con todos aquellos que han representado ese proyecto», insistió. Las palabras de la alcaldesa deslizan un mensaje dirigido al Palau de la Generalitat.
Barberá recordó que no hay nadie en esta Comunitat «que haya defendido más a este presidente en dos ocasiones muy importantes, cuando dije que las aguas no podían volver para atrás y que el tiempo del presidente anterior había terminado». Dos referencias de la alcaldesa tras la declaración de Francisco Camps como inocente por la causa de los trajes y por su última entrevista.
La alcaldesa vino a ratificar la posición del propio Fabra, que ha decidido reservarse para sí mismo la designación de su nuevo secretario general. Una circunstancia que chocaría con quienes entienden que el presidente popular debería priorizar la búsqueda de un número dos que no generara tantas suspicacias como, según estas fuentes, provoca el nombre de Serafín Castellano.
El propio conseller de Gobernación se refirió ayer a este debate para subrayar que será Alberto Fabra el que «proponga y decida la estructura del PPCV» en el próximo congreso de los populares en Alicante.
El conseller subrayó que para el próximo congreso regional «solo hay que hablar de un nombre, que es el de Alberto Fabra, el presidente regional», y recordó que es éste quien tiene que «proponer, decidir la estructura y todos aquellos que tienen que conformar el equipo», y que deben ser ratificados en el congreso.
Castellano recalcó que del XIII congreso del PPCV «saldrá siempre reforzado el partido desde el punto de vista de la unidad y desde el punto de vista de lo que los ciudadanos esperan del PP: soluciones y propuestas positivas para los problemas que tiene la calle».
«No podemos perder ni un minuto de tiempo, ni un gramo de energía en algo que no sea hacer políticas que creen empleo, dar credibilidad a la gente, explicar todo lo que estamos haciendo y salir de la crisis económica cuanto antes mejor», proclamó el titular de Gobernación.





