Había buena voluntad, pero poco se puede hacer cuando el gamberrismo se empeña en estropear un servicio público. Es lo que ha sucedido con las 170 papeleras repartidas por toda la ciudad para recoger los excrementos de los perros. Diseñadas con recipientes donde se ofrecían gratis bolsas de plástico, el proyecto ha fracasado estrepitosamente por la desaparición sistemática de los envoltorios.
La concejala de Medio Ambiente, Maria Àngels Ramón-Llin, comentó ayer que poco se puede hacer frente a esta situación. «Ponemos las bolsas de plástico y desaparecen en unos días. Parece que las utilizan para envolver, cuando apenas valen unos céntimos».
El caso es que los dueños de perros que no llevan bolsa o la han utilizado ya, no tienen alternativa para recoger las heces de sus mascotas y depositarlas en la papelera, por lo que los residuos se quedan en el suelo.
La delegada citó esta situación como un ejemplo del perjuicio que pueden causar las malas conductas vecinales a la hora de mantener limpias las calles. Las papeleras siguen en los lugares donde fueron colocadas, aunque sin ningún uso añadido respecto a otra del servicio de limpieza.
Estas papeleras son el complemento de los pipicanes colocados en decenas de jardines. La concejalía intenta que en todas las remodelaciones se incluyan también estos espacios para perros, con una pequeña superficie de tierra y grava, fuera de los itinerarios peatonales. Así ha sido por ejemplo en la reforma del bulevar de la Gran Vía Marqués del Turia.
Las protestas vecinales por la suciedad que generan los perros en las calles afloraron en la reunión mantenida por Ramón-Llin con una decena larga de asociaciones en la sede de la Federación de Vecinos. El encuentro sirvió para abrir además nuevas vías de información hasta el Ayuntamiento, con el propósito de resolver lo antes posible las deficiencias de limpieza y recogida de basura.
La Policía Local realiza campañas periódicas de sanciones, aunque es muy complicado coger 'in fraganti' a los dueños de perros cuando dejan las heces de sus mascotas en la calle sin recoger. Por esa razón, la delegada estimó que es más efectiva la «concienciación ciudadana, con la ayuda de las asociaciones vecinales, para frenar este perjuicio», en un modelo similar al que quiere reforzar para aumentar la recogida selectiva y reducir el depósito de residuos fuera de los contenedores, lo que encarece el presupuesto anual.














