La presente campaña para el Castellón llega a su fin con muchas sombras, pero con una luz al final del túnel que produce cierta esperanza en el albinegrismo. Jesús Jiménez ha devuelto la sonrisa a los aficionados de Castalia, que esperan ilusionados el verano y la vuelta de su equipo a Segunda B, aunque sea con la compra de una plaza.
Subir por la vía deportiva ya es imposible, puesto que las posiciones de promoción están a una distancia demasiado lejana, pero el consejo de administración, como informó la pasada semana, tiene abiertas dos posibilidades para lograrlo desde los despachos.
A pesar de que aún no está claro en que categoría estará el Castellón, sus protagonistas ya empiezan a preparar la próxima campaña y Juan Casuco, su entrenador a partir del verano, ya ha anunciado que la pretemporada será lo más barata posible. De modo que el equipo se ejercitará en la Ciudad Deportiva Facsa, como ha hecho en los tres cursos anteriores y no viajará a ningún otro lugar.
Aunque para ello, el lorquino ya ha solicitado algunos cambios en el estado actual de sus terrenos de juego. Los dos campos de hierba natural están impracticables, de modo que los operarios del club se pondrán pronto a trabajar sobre ellos para tenerlos a punto en el mes de julio. Por otro lado, Casuco empieza ya a pensar en los futuros integrantes de su plantilla, por lo que está muy atento a los últimos partidos del curso.
Ya avisó hace unas semanas de que gran parte del vestuario estará formado jugadores criados en las categorías inferiores, de manera que los actuales futbolistas y los canteranos que tienen minutos últimamente, deben aprovechar los encuentros que quedan para ganarse un hueco.




