El Ayuntamiento dispone de una partida de 400.000 euros del Plan Confianza para instalar una treintena de cámaras de vigilancia en el jardín del Turia, aunque el proyecto se demora desde hace años. Primero fue el trámite necesario de la comisión de videovigilancia, que debe autorizar este tipo de instalaciones, para seguir después con las dudas de la Conselleria de Cultura por el impacto paisajístico de toda la instalación en el jardín, un entorno protegido por su valor histórico.
Así las cosas, no hay fechas para una de las pocas medidas efectivas que pueden frenar este tipo de robos. A pesar de la dificultad de reconocer la identidad de los ladrones, combinado con un aumento de las patrullas por el cauce sí que pueden suponer una fuerte reducción de este problema. El único tramo que tiene cámaras es el del Gulliver desde los primeros años 90.













