La llegada del nuevo líder del PSPV, Ximo Puig, renovará desde mañana el paisaje de fondo en el grupo socialista. Además del estreno del nuevo síndic, Antonio Torres, la bancada estará plagada de novedades, fruto de la renovación de la dirección del grupo en Les Corts.
El primer elemento del nuevo cuadro a pintar pasaba por la figura del exsecretario general del partido y exsíndic parlamentario. Qué hacer con Jorge Alarte y dónde situarlo ha sido el primero de los contratiempos con los que se ha encontrado Torres. En este caso, la decisión ha sido fácil. Ha bastado con cumplir con la petición de Alarte, que había insistido en ocupar el último escaño que los socialistas tienen en el hemiciclo. A partir de mañana se sentará junto a la diputada castellonense Delia Valero, en la última fila del plenario. Más allá del respeto a su decisión personal (el nuevo síndic le ofreció sentarse dónde él quisiera, en cualquier sillón) la elección de Torres ha venido marcada por la anterior legislatura. Con el precedente del anterior portavoz, Ignasi Pla, sentado como un diputado más en la segunda fila socialista, el PSPV nunca se sintió cómodo. «Cuanto menos lo vea el PP o más tarde en encontrarlo, mejor», llegaron ayer a reconocer fuentes socialistas sobre la nueva situación de Alarte. Y es que, el orden que establecen los socialistas para cerrar su disposición deja a los miembros de la dirección de grupo en primer lugar, seguidos de dirección del partido, portavoces de comisión y resto de diputados.
Otra de las principales novedades en el paisaje socialista será la llegada de la alicantina Ana Barceló al sillón preferente, a la izquierda del síndic, a pesar de que ese puesto está reservado para el primero de los portavoces adjuntos. En el PSPV ya hay quien se atreve a decir que Barceló «ha entrado como elefante en cacharrería» en el grupo. «No pudo ser portavoz, como estaba pactado y se ha tenido que conformar con estar a la izquierda del jefe», avisaban ayer parlamentarios socialistas.
Y es que Barceló ha formado parte del núcleo del pacto que Puig alcanzó con los afines a Leire Pajín en Alicante. Para Barceló era el puesto de síndica, pero se quedó en el camino en el primero de los pulsos entre el líder y la vicesecretaria. La nombraron presidenta y secretaria general del grupo, pero ahora marcará territorio al lado de Torres.
Para tratar de justificar su lugar, el resto de la dirección del grupo se sentarásiguiendo un orden paritario, propio de las listas cremallera. Es decir, alternando hombre-mujer exclusivamente en la primera fila. Sólo el precedente de Jesús Ros, que se sentó durante un breve período junto a un Puig portavoz, ha servido al grupo para justificar el sitio de Barceló. En realidad, ese espacio era para Rafa Rubio, primer portavoz adjunto. Él estará junto a la propia Barceló y a Carme Ninet. Después, Francisco Toledo, y los coordinadores Eva Martínez, Javier Macho y Ana Besalduch. Tras ellos la dirección del partido, con Alfred Boix encima del síndic y los portavoces de comisión. La exportavoz adjunta Cristina Moreno cambia será casi vecina de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, aunque separadas por un pasillo y Vicenta Crespo.






