La pesadilla liguera del sábado noche en el clásico ya es pasado. El Barça se despertó el domingo todavía con convulsiones, atormentado por decir adiós a la Liga en un pulso directo ante el Madrid en el que no dio la talla, preguntándose qué había fallado y muchas cosas más. Pero por la noche logró dormirse otra vez y soñar con la posibilidad de clasificarse para la final de la Liga de Múnich. Sería la tercera presencia en las cuatro últimas temporadas, pero para ello hay que remontar hoy (20.45 horas TVE-1) en el Camp Nou el 1-0 que el Chelsea logró en la ida.
Deportivamente, nadie duda de la superioridad del Barça y de su capacidad para dar la vuelta a la semifinal. El equipo azulgrana ya mereció un mejor resultado en Stamford Bridge, donde el conjunto londinense tuvo un cien por cien de efectividad en sus remates entre los tres palos (Drogba aprovechó la única ocasión real), mientras que los jugadores de Guardiola desperdiciaron hasta once oportunidades nítidas, con dos postes incluidos de Alexis y Pedro. El 1-2 del Madrid, en un partido en el que el Barça sí bajó el nivel de Londres, sumado al 1-0 de Stamford Bridge, sí crea unas dudas que este Barça no tenía.
Y lo más peligroso para el Barça es que no solo han surgido preocupaciones deportivas. Sorprende que en un par de días se hayan producido dos filtraciones de peso en un vestuario que había sido hermético desde que llegó Guardiola. Nunca había salido al exterior una alineación de un partido importante, pero el sábado, horas antes del choque, ya trascendió que jugaban Tello y Thiago. Y el domingo el club ocultó que Messi no estuvo presente en el entrenamiento matinal. Y aunque un medio de comunicación informó el lunes que el argentino había llamado para decir que se encontraba mal, el silencio dominical del club invita a sospechar que Leo, sencillamente, se tomó el día libre molesto por el clásico, algo que ya ha hecho en alguna ocasión cuando se le frunce el ceño.
Por lo menos, lo que sí logró arreglar el Barça es el supuesto conflicto entre Guardiola y Piqué. El central habló ayer y mostró con entusiasmo su fidelidad a Guardiola. «Siempre piensas que puedes dar más. Con Pep hablamos continuamente, el viernes lo hicimos, me comentó lo que pensaba. Me da mucha caña siempre, desde el primer año, pero me gusta»
Pese a la aparente reconciliación, no se puede dar por segura la titularidad de Piqué, aunque se intuye una defensa de tres con Mascherano y Puyol para minimizar los problemas por alto del rival.

