La vida tiene esas cosas. No sólo el precio de las compras se encarece. La situación de crisis actual ha hecho que la capacidad de ahorro de los castellonenses caiga hasta un 30 por ciento en el último año, así como el número de ricos (aquellos que tienen más de 600.000 euros). De ahí que los imprevistos sean un verdadero quebradero de cabeza para casi todos.
El más conocido, cómo no, son las bodas y las míticas invitaciones con una cuenta bancaria para empezar la nueva vida de la pareja o, por ejemplo, las comuniones que están a la vuelta de la esquina.
Por no hablar del coste de un cohe roto en el peor momento, o un aniversario amoroso (de esos en los que el otro se enfada si no tiene regalo, claro). Y cumpleaños, días para los padres, madres, santos... El precio de las relaciones sociales.






